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Los socialistas europeos quieren limitar el voto por unanimidad

Los líderes de los partidos socialistas europeos avanzaron ayer una propuesta para la gran reforma que la Unión Europea (UE) debe llevar a cabo en 1996. Con objeto de fortalecer las instituciones comunitarias "se debe extender el voto por mayoría en el Consejo, y el ámbito de aplicación de la codecisión en el Parlamento Europeo", reza una de las conclusiones del documento que aprobaron ayer -ironías de la historia- en la Villa Hügel, una impresionante mansión a las afueras de Essen donde residió desde 1873 hasta 1945 la familia Krupp, la dinastía de acereros alemanes que tanto apoyó al nazismo.Las propuestas socialistas significan aumentar el poder del Europarlamento y, en la práctica, limitar al mínimo la toma de decisiones por unanimidad -aún demasiado frecuente en la UE-, lo que equivale a la existencia de un derecho de veto en cuestiones esenciales.

En realidad, los dirigentes socialistas pretendían ir más allá y eliminar completamente este derecho de veto, como propusieron hace dos meses algunos de sus rivales, los parlamentarios democristianos alemanes. Pero toparon con los miembros de la delegación laborista. Estos explicaron que esa apuesta sería mal encajada por su electorado, al considerarla como una, "cesión de la soberanía nacional". Y así surgió una fórmula menos ambiciosa. El partido Laborista se propone defender un "sistema de listas" en el que se establezcan claramente los asuntos que requieren unanimidad y los que necesitan de mayoría.

Fomento del empleo

El resto del documento trata de reforzar los avances ya iniciados por la UE: ampliación al Este y al Mediterráneo, énfasis sobre el fomento del empleo y las infraestructuras... "Este es el modelo social europeo, que se inspira en las ideas socialdemócratas", apuntó el presidente de la Comisión, Jaeques Delors, para quien "estas ideas no han pasado de moda", sino que lo han hecho las "ultraliberales, simbolizadas por Reagan Y Thatcher", su íntima enemiga.

En la reunión se eligió presidente del Partido de los Socialistas Europeos al líder alemán, Rudolph Scharping, y se designó Barcelona como sede de su próximo congreso, a celebrar en marzo de 1995. Participaron en ella presidentes de Gobierno como Felipe González, el danés Poul. Nyrup Rasmussen, el griego Andreas Papandreu, la noruega Gro Harlem Brundtland, el austriaco Franz Vranitzy y, el sueco Ingvar Carlsson, además de los presidentes de la Comision y del Parlamento Europeo (Delors y Klaus Hänsch) y la mayoría de los 9 nuevos comisarios socialistas (de los 20 que tendrá la Comisión Jacques Santer).

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 9 de diciembre de 1994