Ir al contenido
_
_
_
_
Crítica:FESTIVAL DE JAZZ DE MADRID
Crítica

Botón de nácar

El botón de muestra sugerido por la organización del festival de jazz al presentar a Lynne Arriale, en un momento de extraordinaria bonanza de jóvenes valores, ha resultado ser de un nácar frágil y quebradizo, inmaculadamente insustancial y dudosamente representativo. La Arriale luce un sonido amplio, una articulación clara y mueve las manos con académica elegancia, pero cuando de expresarideas se trata tiende al circunloquio y a otras tácticas dilatorias. La elección de un repertorio basado en piezas tan profundas y delicadas como My funny Valentine o Alone together no garantiza, en su caso, resultados de alta estatura emocional.En su concierto hubo atmósferas crepusculares a granel, infinitas combinaciones de notas envueltas en vaporosos tules y un tic recurrente de solemnidad pretenciosa, casi siempre forzada. Estrenó un calypso que invitó a bautizar allí mismo, pero nadie dio con un título adecuado para tan culta y lánguida versión de la arquetípica vehemencia latina. El batería Steve Davis eludió la pulsación convencional y le sirvió colores y texturas percutiendo con monocorde insistencia los platos, y la ascética humildad del contrabajista Drew Gress resultó muy benéfica.

Lynne Arriale Trío

Lynne Arriale (piano), Drew Gress (contrabajo) y Steve Davis (batería). Círculo de Bellas Artes. Madrid, 18 de noviembre.

Archivado En

_
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
_
_