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Reportaje:ENERGÍA

Las centrales térmicas cambiarán el fuel por gas

El destripamiento de las calles de las ciudades constituye la marca más visible de la impetuosa introducción del gas natural en España. Pero junto a estos trabajos de entubamiento para uso doméstico existen proyectos en marcha orientados a que el gas pueda emplearse para otro fin: la generación de electricidad.

Así lo prevén los planes de las empresas eléctricas y la Administración, que contemplan la transformación de una serie de centrales térmicas para que produzcan fluido eléctrico a partir de la combustión de gas.

Las afectadas por la reconversión serán solamente las centrales que funcionan con fuel, combustible fósil que, además de ser contaminante, presenta el inconveniente de su dependencia de los volátiles precios del petróleo, del cual es un subproducto.

En contraste, el gas natural ofrece el doble atractivo de su precio más económico, si se cumple el gran contrato de abastecimiento que España ha negociado con Argelia, y (le su menor poder contaminante (al quemarlo - no emite óxidos de azufre ni óxidos de nitrógeno), lo que resulta muy conveniente para limitar las emisiones de las centrales emplazadas junto a núcleos urbanos.

Entender la innovación que apareja la introducción del gas exige conocer el mecanismo clásico de la generación de electricidad. Organizada bajo el principio de la máquina de vapor, una central térmica quema carbón o fuel para calentar agua dentro de una caldera que, convertida en vapor, entra en un turbogenerador donde se expansiona en los álabes o aspas de la turbina, transmitiendo el movimiento de éstos al rotor del alternador, que, al girar en un campo electromagnético, produce el fluido eléctrico.

Avances

La tecnología del gas no modifica este esquema, más bien lo perfecciona. Los avances del chorro y del ciclo combinado (ver esquema) se han traducido en un aumento de la eficiencia energética, que alcanza el 48% en las centrales nuevas de ciclo combinado, muy superior respecto a la eficiencia de las centrales de fuel o de carbón, cifrada en el 35%. Una central de fuel de 100 megavatios se convierte así en otra de 300 megavatios, de los que dos tercios son producidos por la turbina de gas y un tercio por la de vapor, por lo que a esta reconversión se le denomina repowering, o repotenciamiento.Actualmente, además del ciclo combinado puro, la industria dispone de otras dos alternativas para repotenciar una central de fuel. Una es el topping y la otra el boosting. Ambas han sido concebidas para aprovechar al máximo la infraestructura existente, a la que se le injerta una turbina de gas. La diferencia es que el topping envía los gases de escape de la turbina al interior de la caldera para calentar el aire que se utiliza para la combustión. Este añadido conlleva el reemplazo de gran parte de la caldera antigua por una más resistente a la corrosión de los gases.

En cambio, en el boosting los gases van a un intercambiador por el que circula parte del agua de alimentación de la caldera, calentándola y produciendo vapor. Las dos modalidades coinciden en recuperar el calor liberado con la combustión del gas para mejorar el rendimiento de la central, pero el boosting permite un ahorro mayor que el topping, al no requerirse grandes modificaciones en la caldera.

"En ambos casos se trata de estrategias para prolongar la vida útil de centrales térmicas intensamente usadas", explica Javier Alonso Zabalo, gerente de proyectos térmicos de Empresarios Agrupados, empresa de ingeniería que ha diseñado varias de las centrales de fuel cuya reconversión se estudia. "Son opciones especiales para países que buscan reducir su inversión en, infraestructuras eléctricas, pues es como arreglar un traje viejo a una persona", precisa.

A pesar de las críticas de los ecologistas, que creen que el gas se debería utilizar sólo para fines domésticos, "la introducción del gas representará para el país una mejora sustancial en la cadena de transformación de la energía natural en electricidad", según Luis Arimany, experto en eficiencia energética. En términos de eficiencia, lo que a sus ojos resulta un delito intolerable es el uso de la electricidad para calefacción, pues por cada kilovatio consumido en una estufa eléctrica la central térmica debe quemar dos o tres unidades energéticas equivalentes.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 12 de octubre de 1994

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