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ECOLOGÍA

España insiste en su opción para sede de dos convenios de Naciones Unidas

La candidatura de España como sede permanente de los convenios de la ONU sobre biodiversidad y desertificación vuelve a estar sobre la mesa. Cristina Narbona, secretaria de Estado de Medio Ambiente y Vivienda, insistió ayer en ello, durante la apertura de una reunión de medio centenar de expertos de 22 países que han venido a Madrid para preparar la cumbre del Convenio sobre Biodiversidad que se celebrará en las Islas Bahamas a finales de noviembre.

El nuevo recinto ferial de Madrid, en estrecha colaboración con el parque: tecnológico de Sevilla, es definitivamente la candidatura española para acoger el convenio que protege la riqueza biológica de] planeta, firmado por 168 países y ratificado por 92. Madrid compite con las candidaturas de Nairobi (sede del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente) y Ginebra. La decisión se tomará casi con toda probabilidad en la reunión de las Bahamas.

Ginebra ha de sortear como obstáculo que aún no haya ratificado oficialmente ante la ONU este convenio. La principal traba de España, que ha solicitado el apoyo de la UE y Latinoamérica, estriba en que aún no tiene lista su estrategia nacional de cómo va a proteger la biodiversidad; la lentitud en la elaboración de este plan ha sido criticada por organizaciones ecologistas como Amigos de la Tierra. Tanto el ministro de Agricultura, Luis Atienza, como Narbona han explicado que llegarán a tiempo para presentarlo en la reunión de Bahamas. Atienza avanzó el pasado fin de semana que ya está muy adelantado y que recibe el nombre de Estrategia Nacional para la Conservación Integral de la Naturaleza (ENCINA).

El retraso de EE UU

Angela Cropper, secretaria ejecutiva del convenio, explicó ayer en Madrid que resulta "alentador" que este documento de la ONU haya entrado en vigor sólo año y medio después de ser firmado en la Cumbre de Río; dada la rapidez con que ha sido ratificado por muchos gobiernos. No es el caso de Estados Unidos, que aún tiene pendiente este paso. Sobre la reunión de Bahamas, Cropper señaló que la principal dificultad está en llegar a un acuerdo sobre el mecanismo financiero que respaldará el tratado, ya que el Fondo Mundial para el Medio Ambiente (GEF) no cuenta con el apoyo de los países en desarrollo. "Debemos ser pacientes", aclaró, "en la aplicación y desarrollo del convenio, porque contiene aspectos muy delicados en los que se enfrentan intereses muy importantes de los países industrializados y los países en desarrollo".Sobre el convenio de desertificación, Narbona dijo: "Tendría sentido que España reuniera las dos sedes; porque son dos problemas ecológicos estrechamente, ligados". Este viernes se abre en, la UNESCO, en París, el procesos de ratificación de este texto.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 12 de octubre de 1994