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Entrevista:

"Es más fácil beber vino madrileño en Bilbao que en la capital"

CAROLINA DíAZ, Tiene 77 años y lleva más de 60 dedicado a la producción de vino. Antonio Morago Guillén es de Arganda del Rey (27.792 habitantes) y continúa la tradición familiar, que se remonta hasta donde él sabe- a sus bisabuelos. Hoy se echa al campo a vendimiar los racimos que las heladas de este año dejaron en pie. Si el año pasado su comarca produjo unos dos millones de litros de vino, este año no llegará ni a la cuarta parte. En cualquier caso, el caldo no va a parar a mesas madrileñas. Tampoco a bodegas de la capital. "La mayor parte del vino de Arganda se vende en Bilbao a granel", comenta Morago, "allí lo mezclan y los del Norte beben nuestro vino sin saber que la uva de Arganda le da el sabor". La Comunidad comenzó hace 14 años a promover sus vinos, pero no ha habido progresos. "Los madrileños no saben que producimos vino con cuerpo y aroma a menor precio", apunta este viticultor, directivo de la cooperativa que agrupa a 250 agricultores de Arganda.

Pregunta. ¿Bebe vino que no haya salido de las bodegas de Arganda?

Respuesta. Estoy obligado, por razones morales, a beber una vez al año algunas copas de Rioja. Cuando visito a nuestros clientes en Pamplona y en Logroño no puedo negarme a sus atenciones.

P. ¿Una familia madrileña puede vivir hoy de la producción de vino?

R. No. Hace 50 años, con las 20 hectáreas que heredé de mis padres, se vivía bien. Hoy no, y la situación empeora. Entiendo a los jóvenes que no siguen la tradición. Un chico que se va a la industria cobra a final de mes así llueva o nieve. No es rentable plantar cepas si luego las has de arrancar porque lo manda la Unión Europea.

P. ¿Qué hará si le obligan a reducir en un 20% sus viñedos, como dice la normativa de la UE?

R. ¿Qué voy a hacer a mis años? Si ocurre, espero que mi hijo, que trabaja en un banco, se decida a hacerse cargo de las viñas. Como quedarán menos, a lo mejor se anima.

P. ¿Por qué es tan difícil que el vino de Arganda llegue a la capital?

R. Porque no hay ningún almacén. El que quiera beber vino de Arganda o de Navalcarnero tiene que sacar el coche y venir hasta aquí. Es una cuestión de esfuerzo personal. Nuestro distribuidor nos ha comentado, eso sí, que algunos bares del casco viejo están empezando a interesarse, sobre todo por los precios.

P. Hoy empieza la vendimia en Arganda.

R. No sé si le pueda llamar vendimia. He estado en las viñas de mi hermana y he recogido apenas 25 kilos en toda una tarde. Este año la cooperativa no ha contratado a ningún forastero. Otros años han venido más de 500. Las consecuencias de las heladas y, la sequía se notarán. hasta el año que viene. Tendremos que vivir de las existencias.

P. ¿Por qué un madrileño debería consumir vino de Madrid y no de otros sitios?

R. No se trata de eso. Si cada madrileño comprara sólo una botella al año, duplicaríamos la producción. Pero no hay dinero para publicidad y la Unión Europea premia al que arranca sus viñas. Con o sin heladas, cada año se irá reduciendo la producción. A los jóvenes les gusta consumir nuestro vino, pero no quieren oír hablar de conservar las cepas de sus abuelos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 28 de septiembre de 1994

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