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Primera cumbre sin fricciones entre Washinton y Moscú

La quinta cumbre entre Borís Yeltsin y Bill Clinton es la primera que se celebra con un clima político despejado, sin grandes tensiones en Rusia, sin grandes fricciones por resolver urgentemente y con la vista puesta más en el futuro para desarrollar su cooperación como firmes aliados. La reunión que comienza hoy en Washington es, en cierta manera, la primera cumbre de la normalidad.Como otra cualquier conferencia bilateral, la cumbre estará destinada a promover las inversiones norteamericanas y a discutir algunas diferencias puntuales en determinadas crisis internacionales, especialmente Bosnia, donde Washington y Moscú respaldan a distintos grupos enfrentados en ese conflicto.

No hay ya, desde el punto de vista norteamericano, una apremiante necesidad de frenar el nacionalismo en Rusia ni se plantea como prioritaria la consolidación de Yeltsin en el poder. Tampoco éste se presenta esta vez como un líder suplicante en busca del dinero norteamericano a cualquier precio.

A pesar de ello, el secretario del Tesoro Lloyd Bentsen urgió al Gobierno ruso a continuar con la transformación de su economía de socialista a capitalista y prometió una ayuda internacional de 16.000 millones de dólares para impulsar y sostener las reformas.

Ratificar una amistad

Pero, por primera vez, es una cumbre entre iguales que buscan ratificar una amistad que no parece ya seriamente amenazada. Desde la última reunión de enero en Moscú, han sido eliminados algunos de los obstáculos para esa amistad. La retirada de las tropas rusas del centro de Europa, ha contribuido al buen ambiente actual. Además, el que las relaciones con Rusia no sean en la actualidad uno de los puntos candentes de la política exterior de Clinton le permite trabajar con menos presión y mayor margen de maniobra.En otro gesto de distensión, veteranos de guerra de ambos países participan hoy en una ceremonia en la Casa Blanca con la que se intenta rendir homenaje a la cooperación de los dos ejércitos para acabar con la tiranía nazi durante la II Guerra Mundial.

Esta misma noche, Yeltsin será invitado a la segunda cena oficial de gala que se celebra en la Casa Blanca durante esta Admninistración. La primera fue ofrecida al emperador de Japón. Mañana, Yeltsin se reunirá en la Casa Blanca con los presidentes de tres de las principales empresas de Estados Unidos -Jack Smith, de General Motors, Jack Murphy, de Dresser Industries, y Richard McCormick, de U.S. West-, una de las novedades más interesantes de esta cumbre.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 27 de septiembre de 1994