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Tribuna:

La degradación de la televisión

Extracto de su último ensayo publicado

ADIÓS AL FILÓSOFO DEL LIBERALISMO.El filósofo británico de origen austriaco Karl Popper murió ayer en Londres a los 92 años. El llamado gurú de la libertad, renovador del pensamiento conservador contemporáneo y admirado por políticos de todo el planeta, fue descrito por Bertrand Russell como "un vigoroso y profundo defensor de la democracia". Durante su vida, paseó su discurso por universidades de todo el mundo y sus obras -de las cuales La sociedad abierta y sus enemigos (1945), donde recoge sus principios de liberalismo y antidogmatismo, es la más conocida- se han traducido a 27 lenguas. Entre sus más agudas frases, es famosa aquella de que "el marxismo murió de marxismo".

Si reflexionamos sobre la historia de la televisión, vemos que en sus primeros años era bastante buena. No era ni por asomo la cosa dañina que llegó a ser después, pues ofrecía buenas películas y otras cosas discretas. La razón de. esto está, en parte, en que en un principio no era tan competitiva ( ... ) Por eso la producción podía ser más selectiva.Con ocasión de una leccion que impartí en Alemania no hace tantos años, me encontré con un responsable de una televisión que vino a escucharme acompañado de algunos colaboradores.

No digo el nombre para no personalizar el caso. Tuve con él una discusión duratite la cual sostuvo algunas tesis horribles, en cuyas verdades naturalmente creía. Decía por ejemplo: "Debemos ofrecer a la gente aquello que la gente quiere", como si se pudiera saber lo que la gente quiere a través de las estadísticas de audiencia. Lo que podemos recabar de esas estadísticas sólo son indicaciones acerca de las preferencias tras las producciones ofrecidas (...)

Él creía que sus tesis se sostenían por aquello de "razones de la democracia" y continuaba a lo suyo en la dirección que sentía como la única que él estaba en condiciones de comprender: la dirección que sostenía ser la "la más popular". Ahora, no hay democracia alguna que justifique las tesis de aquel jefe de una televisión, según el cual el hecho de ofrecer transmisiones de niveles siempre peores desde el punto de vista educativo, correspondía al principio de la democracia "porque la gente lo pedía". ¡Pero es que de esta manera estamos todos a punto de irnos al diablo!(...)

Hace ocho años en una clase sostuve la tesis de que estamos educando a nuestros niños en la violencia y que si no hacemos alguna cosa, la situación necesariamente se deteriorará porque las cosas se mueven siempre en la dirección de la menor resistencia, en otras palabras, se escoran siempre hacia la parte más fácil ( ... ) Los productores de televisión están siempre en disposición de capturar la audiencia. Si el crecimiento de la audiencia se detiene, basta con aumentar la dosis ( ... ).

Hay un discreto número de responsables de actos criminales que dicen haber recibido inspiración para sus crímenes de la televisión. Y fue escándaloso el caso de los dos niños de 10 años y medio que en Liverpool raptaron y asesinaron sin "ningún motivo a otro niño en febrero de 1993. El hecho determinó un gran interés y alarma: se trataba del un tipo de depravación del que difícilmente se pueden encontrar precedentes. Se habló mucho de la relación entre ese episodio y la televisión, pero después vinieron varios expertos a decir que, psicológicamente, era un error establecer esa relación ( ... )

La democracia consiste en poner bajo control el poder político. No debe haber ningún poder político incontrolado en una dernocracia. Ahora, que resulta que la televisión se ha convertido en un poder político colosal, potencialmente se puede decir que es el más importante de todos, como si fuera Dios que habla. Y así será si continuamos consistiendo ese abuso ( ... ) Una democracia no puede existir si no pone bajo control a la televisión, o más exactamente, no puede llegar a buen fin si el poder de la televisión no está plenamente descubierto.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 18 de septiembre de 1994