La avalancha de "balseros" a Florída dispara a la amenaza de EE UU

Las cifras de refugiados recogidos por barcos estadounidenses en el estrecho de Florida se desbordan. Los recuentos en una misma jornada suponen grandes saltos en la estadística: a mediodía del lunes, por ejemplo, había 900 rescatados; por la tarde, 1.400; y a última hora de la noche el total se cerró en 2.548 cubanos recogidos de balsas y pequeñas embarcaciones. Washington trata de suavizar la alarma suscitada por las declaraciones del jefe de gabinete del presidente Bill Clinton en las que se recordaba la vigencia de la opción del bloqueo total contra Cuba, pero el aumento en el número de refugiados no calma los ánimos.William Perry, secretario de Defensa, dedicó el lunes a visitar las instalaciones de la base norteamericana de Guantánamo, en territorio cubano, y a supervisar. el despliegue marítimo y aéreo en la zona. La única esperanza que EE UU tiene de que remita la marea humana es hacer llegar al interior de Cuba el doble mensaje, repetido ayer por Perry a través de las cadenas de radio y televisión, de los altos riesgos del ,viaje y del destino final: "En primer lugar, salir al mar abierto en balsas como esas es algo muy peligroso, y en segundo lugar, su destino va a ser Guantánamo, no EE UU".

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Otros tres buques de la Marina refuerzan desde ayer a los tres que ya vigilaban la zona, además de los 19 guardacostas que recogen a los refugiados del mar. William Perry advirtió también que los cubanos de la isla que estén pensando entrar en la base de Guantánamo por las alambradas deberían desistir, porque la tierra de nadie que rodea las instalaciones militares norteamericanas está minada: "Sería aún más peligroso que la salida al mar", indicó Perry.

Pese a que la capacidad de acogida de la base se ha ampliado para acoger a 10.000 cubanos, el punto de saturación se alcanzará muy pronto. Por ello, el Gobierno de EE UU está cerrando acuerdos de realojamiento con diversos lugares del Caribe a los que se llevaría a los cubanos, como las islas del Gran Turco (en las Antillas), Surinam e incluso Panamá, según señaló William Perry, rompiendo la discreción mantenida por Peter Tarnoff, subsecretario de Asuntos Políticos del Departamento de Estado.

En Washington, mientras, una triple ofensiva desde la Casa Blanca, Defensa y el Departamento de Estado trata de corregir la alarma desencadenada por las declaraciones de Leon Panetta, jefe de gabinete de Clinton, sobre el bloqueo. "Es una opción, efectivamente, pero no entra dentro de nuestros planes", es la consigna lanzada ahora. Fuentes diplomáticas que siguen de cerca la tensión que la crisis causa en Washington creen que el aumento de refugiados "provoca la histeria en el Gobierno de EE UU y la seguirá provocando que no desciendan las cifras de refugiados, pues eso es lo único que les importa aquí".

* Este artículo apareció en la edición impresa del martes, 23 de agosto de 1994.

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