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Washington rechaza que Castro dicte la política de inmigración de EE UU

El Departamento de Estado norteamericano, a través de su portavoz David Johnson, emitió a última hora del viernes (madrugada de ayer en España) un comunicado en el que subraya su preocupación por las amenazas de Fidel Castro respecto a la posibilidad de permitir que ciudadanos de Cuba abandonen el país en dirección a la costa de Florida. "Estados Unidos ha dicho repetidamente que no permitirá que Castro dicte su política de inmigración", afirma el texto.

Asimismo, Johnson advirtió que no se permitirá una situación como la producida en 1980, cuando más de 125.000 cubanos huyeron hacia Florida en lo que se conoce como la "travesía del Mariel", en alusión al puerto cubano de Mariel, origen del éxodo. Johnson dijo que ese episodio fue una "maniobra cínica" por parte de Castro. El éxodo de los marielitos constituyó un hecho embarazoso para la Administración cubana, pero para Estados Unidos supuso uno de los mayores desórdenes migratorios de su historia y tuvo consecuencias desastrosas para la Administración del entonces presidente, el demócrata Jimmy Carter.

Grupos de exiliados cubanos en Miami (Florida), entre los cuales se encuentra la conservadora Fundación. Cubano-Americana, manifestaron que los acontecimientos del viernes son "el principio del fin de Castro". Decenas de personas se enfrentaron anteayer a la Policía en La Habana después de que en los últimos días cuatro barcazas cubanas fueran asaltadas en el mar cuando navegaban hacia la costa de Estados Unidos.La barrera del miedo

Ramón Cernuda, de la Coordinadora de Organizaciones de Derechos Humanos en Cuba, señaló ayer que "estos hechos rompen la barrera del miedo en la sociedad cubana", informa Jane M. Folpe. "Es la primera vez que se conoce un hecho en que los cubanos desafían la autoridad del Estado", dijo Cernuda, "lo cual contrasta con la carencia de información de los últimos años". La atmósfera en Miami, donde reside un millón y medio de cubanos en el exilio, es según Cernuda de "ansiedad y expectativa", y existen claras señales de que "el Gobierno, reacio a reformas, ya no aguanta más".

Castro aseguró que sus advertencias con respecto a su intención de abandonar la vigilancia de las costas cubanas se produjeron después de las "amenazas" vertidas por John Sullivan, jefe de la Sección de Intereses de Estados Unidos en La Habana. Supuestamente, Sullivan había asegurado a un diplomático de la isla que Washington tomaría las medidas necesarias para impedir el desembarco de buques cubanos en sus costas.

Según informaciones publicadas hoy por el diario The Miami Herald, el alcalde de Miami, César Odio, asegura que el Departamento de Estado ha solicitado a las autoridades locales que colaboren para tranquilizar a los exiliados y eviten que se lancen a la mar para intentar recoger a sus familiares que permanecen en la isla, informa Efe. "Lo que no queremos ahora es que la gente vaya a caer allá, pues constituiría un peligro para ellos", declaró Odio.

Andrés Vargas Gómez, presidente de la asociación de exilia dos Unidad Cubana, se mostraba encantado: "Hemos estado esperando que estas cosas ocurran y se intensifiquen hasta que haya una explosión social".

Más comedido, Modesto Castañer, miembro de la Brigada 2506, declaró: "Lo que pase en los. próximos 60 o 90 días, en los próximos seis meses, será crítico para el Gobierno de Fidel Castro".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 7 de agosto de 1994

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