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La oposición arremete duramente contra el Gobierno por su gestión de la crisis del bonito

Falta de contundencia en la defensa de los intereses pesqueros españoles ante Bruselas, nulo apoyo a los pescadores, escasa protección militar a la flota bonitera y negligencia en el control de las importaciones de pescado caputurado con redes ilegales. Éstas fueron sólo algunas de las críticas que los partidos de la oposición, sin excepción, vertieron sobre el Gobierno ayer en el Congreso. Los ministros de Agricultura y Pesca, Luis Atienza, y de Defensa, Julián García Vargas, intentaron con escaso éxito defenderse y reiteraron su llamamiento a la flota bonitera del Cantábrico, parada desde hace una semana, para que vuelva a faenar y compruebe la eficacia del acuerdo alcanzado con Francia.

Los representantes de los partidos de la oposición coincidieron ayer en el Congreso en expresar su apoyo moral a la flota cantábrica y en arremeter duramente contra la gestión de la crisis bonitera por parte del Gobierno. "Dicen ustedes que el Gobierno no va a bajar la guardia en esta crisis, pues nos están dando bofetadas por todos los lados...", señaló el diputado popular Asensio Fernández de Mesa, quien contrastó el apoyo del Gobierno francés a sus pescadores con la pasividad del Ejecutivo español."El PP no ha compartido el apresamiento del buque La Gabrielle, pero sí hubiera hecho falta estar allí para palpar cuál era el sentimiento de los patronos", dijo Fernández de Mesa criticando la partida del secretario general de Pesca, José Loira, de Burela (Lugo), puerto al que la flota cantábrica llevó el barco galo la semana pasada para demostrar in situ las pruebas de las infracciones (una red de 5,714 kilómetros frente a los 2,5 reglamentarios y unas capturas -24.000 kilogramos- excesivas para los días que llevaban faenando). "Alguien de la Administración debería haberles escuchado", insistió, "pero, ¡claro! era más cómodo decir que no se podía respaldar un acto de piratería". Los populares volvieron a pedir la dimisión de Loira y del ministro.

Atienza argumentó que el Gobierno no podía hacerse cómplice de "una actuación que perjudica a nuestros pesqueros a medio plazo". Añadió que no se trata de conseguir declaraciones altisonantes, sino de lograr resultados reales y aseguró que en esta guerra, España ha avanzado mientras que Francia ha retrocedido: "El ministro francés se ha tenido que retractar y aceptar que los barcos lleven una sola red de 2,5 kilómetros a bordo", dijo. El Gobierno francés mantuvo hasta el lunes pasado cierta ambigüedad sobre la posibilidad de llevar redes de recambio en el barco que se unen a las reglamentarias. El titular de Agricultura instó a la flota bonitera, que pierde una media de 300.000 pesetas al día por barco amarrado, a volver a la mar y poner a prueba la eficacia del nuevo acuerdo logrado con Francia, que supuestamente aumenta el poder de los inspectores comunitarios que siguen a la costera del bonito.

La oposición, sin embargo, no considera suficiente este acuerdo y pidió en bloque al Gobierno que defienda ante Bruselas que la sanción al barco infractor la ponga la Comisión y no cada Estado miembro. "Ya conocemos el guante de seda con el que trata luego Francia a sus pescadores...", dijo la diputada de Izquierda Unida, Mercé Ribadulla. Atienza aseguró que el Gobierno está dispuesto a llevar esta propuesta al consejo de ministros, "pero hay que consultarlo con toda la flota porque se puede volver en su contra".

Tanto el diputado peneuvista Ricardo Gatzagaetxebarria como el de Convergencia y Unió Pere Vidal simpatizaron con la actuación de la flota bonitera española ante la "constante humillación, prepotencia y arrogancia de Francia", en palabras del primero. Ambos exigieron que se prohíba la importación de túnidos capturados con redes ilegales.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 28 de julio de 1994

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