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EL REGRESO DE ABU AMMAR

Rotundo fracaso de la movilización de radicales judíos en Jerusalen

Las temidas manifestaciones de la oposición nacionalista y religiosa israelí que debían paralizar Jerusalén en el momento de la llegada dé Yasir Arafat a Gaza fueron un fiasco, tanto la prevista delante de la presidencia del Consejo de Ministros como la del Muro de las Lamentaciones. Apenas unos centenares de manifestantes, la mayoría de ellos jóvenes colonos barbudos, tuvieron que hacer frente a un grupo de policías mucho más numeroso que ellos.

Los radicales judíos se tuvieron que contentar en su gran revuelta contra el satán Arafat con un éxito menor: un grupo de colonos exaltados logró cortar durante varias horas la carretera que une Jericó (autónoma, como la franja de Gaza, según los acuerdos firmados entre el Gobierno y la OLP) con Jerusalén. Colocaron bloques de hormigón algunos neumáticos a los que prendieron fuego y todo tipo de pinchos para reventar las ruedas de los vehículos, la mayoría árabes, que transitan esa ruta. La policía terminó por dispersar a los manifestantes, apenas unas decenas, desmontar las barricadas caseras y despejar la ruta.El fracaso de las grandes manifestaciones de Jerusalén, que debían servir de contrapartida a la movilización palestina de Gaza, ha causado estupor en las filas radicales. Los responsables de los colonos judíos, los más opuestos junto a los ultrarreligiosos a la presencia de Arafat en suelo considerado por ellos de soberanía israelí, se encuentran confundidos, sin capacidad para explicar lo sucedido. Uno de ellos, Aaron Domb, portavoz de los colonos, trató de mostrarse entero: "No tiene importancia", dijo cariacontecido. "Podréis ver 250.000 judíos en la noche del sábado [por hoy]... lo de hoy era tan sólo un aperitivo, una presencia simbólica", explicó. Su segundo envite para la tarde de hoy se aprovecha del fervor del sabbath, la fiesta religiosa.

En la televisión israelí, Beni Eglon, uno de los militantes más conocidos de los colonos israelíes, se mostró un tanto disgustado por lo sucedido ayer: "Es dificil movilizar a la gente en torno a una idea abstracta cómo el Estado palestino que Arafat construirá a partir de Gaza. Desgraciadamente, sólo reaccionamos cuando corre la sangre judía", exclamó indignado.

. Esta argumentación parece, sin embargo, chocar don la misma realidad. Unas horas antes, en la misma madrugada del viernes, un joven extremista palestino, perteneciente al grupo radical Yihad Islámica, logré penetrar en Netafin, una pequeña colonia judía, y acuchillar a una pareja de israelíes mientras dormían. El hombre, que ha sufrido una operación quirúrgica, se halla fuera de peligro.

Poco después, el cuerpo de un palestino fue descubierto en un bosque cercano a Jerusalén. El misterio de su muerte se resolvió poco después. Una llamada telefónica a la radio israelí reivindicaba la autoría del asesinado para un grupo, hasta ahora desconocido, llamado La Espada de David. "Hemos vengado", dijeron los comunicantes, "el asesinato de un judío la semana pasada en Tel Aviv, y proseguiremos con nuestra misión", amenazaron.

Sí a las negociaciones

La denominada mayoría absoluta se refugia en las encuestas. Las últimas muestran una tendencia a aceptar la nueva realidad, pero el asunto de Jerusalén, ciudad santa de las tres grandes religiones monoteístas, sigue siendo un asunto sensible. Dos israelíes de cada tres se declaran contrarios a una eventual visita de Yasir Arafat a la ciudad santa de Jerusalén, según un sondeo publicado ayer por el diario israelí Yediot Ajaronot.

El 65% de los encuestados estima que el Gobierno israelí de Isaac Rabin. no debe permitírselo. En otro sondeo de opinión, el centro de estudios estratégicos Begin-Sadat, de la Universidad de Bar-llan, próxima a Tel Aviv, muestra que el 59% de los israelíes apoya las negociaciones directas y públicas con la Organización para la Liberación de Palestina (OLP). El 31,6% se opone frontalmente a ellas y un 8,9 carece de opinión.

Los judíos más radicales disputan con su ruidosa protesta la verosimilitud de estas encuestas. Y lo hacen en la calle ' enfrentándose con las manos a su propia policía, que ayer tuvo que practicar varias detenciones en Jerusalén. Muchos de ellos increpan al Gobierno de Rabin por dar protección al que consideran "el mayor asesino de la historia desde Adolf Hitler", como clamaba ayer Zvi Brunner, un colono de 40 años.

Los escasos manifestantes judíos iban apoyados por decenas de banderas blancas con la estrella de David y la banda azul de los dos ríos, el Éufrates y el Nilo, para los más sionistas, y silbatos con los que reforzaban un único grito de guerra: "¡Muerte a Arafat!, ¡muerte a Arafat!".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 2 de julio de 1994

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