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Rafael Caldera suspende las garantías constitucionales y decreta el control de cambio y precios en Venezuela

El presidente venezolano, Rafael Caldera, anunció la noche del lunes [mañana del martes en España] la suspensión de las garantías constitucionales y el control de cambio y de precios y decretó el estado de emergencia. Estas medidas de excepción tienen por objetivo combatir la desbocada crisis financiera que resultó de la intervención y nacionalización de ocho bancos, hace 15 días, y que está conduciendo al país a las puertas de la hiperinflación y del caos. El mandatario finalmente despertó tomando las riendas en sus manos para imponer un estado de emergencia que intente resguardar la integridad económica y social de toda la nación venezolana."La suspensión de las garantías constitucionales será ejecutada con prudencia, pero con toda la energía necesaria para sacar a Venezuela de la crisis, que no hemos provocado nosotros, sino largos años de corrupción", advirtió Caldera, de 78 años de edad.

Por otro lado, aclaró que el control de precios se impondrá para los artículos de primera necesidad, a través de la Superintendencia de Protección al Consumidor, para frenar "la ola de especulación que con el alza del dólar en relación con el bolívar no tenía ninguna justificación". Esta medida abarca a 100 productos y servicios esenciales, desde los alimentos hasta las medicinas, alquileres agua, gas, luz y teléfono.

Lucha contra la especulación

Caldera prometió luchar contra la especulación manifestándose solidario con el sufrimiento de la población que ha venido padeciendo el aumento loco de los precios, desproporcionado con el índice inflacionario. En cuanto al control cambiario de divisas de cambio, no especificó en qué consistirá el nuevo mecanismo de transacciones o si habrá límites para la compra de dólares.El presidente admitió que el control de cambio es susceptible de dar cabida a la corrupción, pero para evitarlo anunció que se creará un organismo con "gente honesta". En este sentido una comisión de notables va a controlar el flujo de las operaciones de divisas.

A los inversores extranjeros les ofreció todas las garantías. Incluso mencionó la puesta en marcha de un concurso para la construcción de la autopista del Oriente con capital privado, cuya primera fase ha sido realizada por españoles en los años ochenta.

"Los inversores necesitan una moneda estable, tener la seguridad de que las reservas internacionales no se van a agotar y un régimen en el que confiar. Y es precisamente confianza lo que queremos darles", aseguró.

En cuanto a la medida cambiaria, se dará a conocer hoy el tipo de cambio que puede oscilar entre 350 y 165 bolívares por dólar. También se suspendería la venta de divisas por lo menos durante cinco días hasta que se normalice la situación. En realidad el bolívar se había defraudado un 30% en la última semana, disparando la cotización de 170 a 200 bolívares por dólares trastornando todos los precios de bienes y servicios.

El Gobierno también anunció que no habrá más intervenciones bancarias pero los rumores, enviados por los fax de los propios banqueros contra sus colegas solventes, provocó nerviosismo en los bancos más sólidos, haciendo temer una nacionalización general de la banca venezolana.

Caldera dio seguridad a los clientes de los ocho bancos intervenidos de que sus depósitos y ahorros serán devueltos progresivamente.

El decreto promulgado ayer en Venezuela incluye dejar en suspenso las disposiciones constitucionales sobre la inviolabilidad de la libertad y de la seguridad individual y de domicilio, así como las disposiciones referentes al derecho a tránsito de las personas. Caldera señaló que se había tomado la decisión para disponer de los "instrumentos idóneos" para aplicar de manera "prudente y responsable, pero enérgica" las medidas.

Los partidos de oposición al Gobierno de Caldera, que accedió a la presidencia en diciembre de 1993, se habían opuesto al control de cambios.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 29 de junio de 1994

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