Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

"Desconozco la ley, pero sé lo que es firmar un cheque", dice Hormaechea.

Tres horas justas, hasta que Juan Hormaechea sintió debilitada su garganta, duró ayer la sesión matinal del juicio contra el presidente de Cantabria y nueve miembros de su primer equipo de Gobierno. El interrogatorio del fiscal Lucio Valcarce al presidente procesado sólo pudo deslizarse sobre dos de los cinco expedientes que integran el sumario de más de 11.000 folios. Hormaechea invirtió, él solo, más de dos horas y media en responder abrumadoramente al fiscal, saliéndose casi siempre por los cerros de úbeda y permitiéndose hasta reprenderle. El juez Claudio Movilla le amonestó para que "no siguiese por ese camino", pero el procesado pareció no escucharle.

MÁS INFORMACIÓN

El presidente de Cantabria fue ayer, ante la sala, el polemista abrumador y correoso, incluso cínico, de algunas jornadas memorables en el hemiciclo regional. La primera pregunta del fiscal Valcarce, hombre de probado buen temple, pareció ya exasperar al procesado cuando aquél le interrogó sobre si, como presidente del Consejo de Gobierno, entre sus funciones figura trazar las directrices generales de acción. Hormaechea contestó: "Yo digo que no, aunque lo diga la leyEl Consejo de Gobierno, según el inculpado, no fija el orden del día, y él jamás los ha redactado. Se fijaban por cada consejería cuando llevaban un tema a la reunión. "Pero usted tiene facultades para elegir el orden", le replicó el fiscal, quien oyó decir al interrogado: "Acude usted a formalismos que en la práctica no se dan. Cada consejero tiene atribuciones que se derivan de la ley. Y no me pregunte más".

El procesado reveló ser de Letras y no haber sabido nunca hacer la raíz cuadrada. "Desconozco la ley", puntualizó. "No sé lo que es expedir un mandamiento, aunque sí firmar un cheque". El Fiscal le interrogaba sobre la adjudicación sin publicidad ni expediente administrativo alguno a una empresa regional, cuyo dueño era amigo personal del presidente, de innumerables carteles propagandísticos sobre las obras públicas en Cantabria. El precio de cada mural ascendió a 141.306 pesetas, mientras los servicios técnicos de la Diputación estimaron su valor en 87.000. "No me hable usted de precios, señor fiscal", se disculpó el presidente. "No sé si eran caros. Habría que preguntarles a los técnicos de la Diputación que los aceptaron. Le aseguro que no conozco a los interventores

Al filo de las 12.45, arruinada su garganta por tanta facundia incontenible, el presidente procesado apelaba a la comprensión del juez Movilla para conseguir una suspensión del interrogatorio. El procesado advirtió no saber cuándo podría estar en condiciones su garganta para volver a la carga. "Mi obligación será mandarle un forense para que le reconozca", puntualizó el juez. El presidente lamentó su indisposición y pidió cortésmente a Hormaechea un esfuerzo para reanudar a las 18 horas la sesión suspendida.

El fiscal pide para Juan Hormaechea 33 aiíos de inhabilitación especial por cuatro delitos de prevaricación y otro de malversación de caudales públicos. Para los demás procesados pide penas similares o inferiores.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 16 de junio de 1994

Más información

  • El presidente de Cantabria reprende al fiscal