"El 'blues' es cien por cien africano", afirma Ali Farka Toure

El guitarrista y cantante de Mali actúa en Sevilla y Madrid

Su nuevo disco Talking Timbuktu, grabado con la colaboración del también guitarrista Ry Cooder, ocupa desde hace unas semanas el primer puesto de las listas de world music o música étnica en Europa y EE UU; con el anterior, The source, Ali Farka Toure asombró a los aficionados al blues. "Todo eso que se llama blues es cien por cien africano", asegura este guitarrista y cantante de Mali, que actúa hoy en Sevilla y mañana en Madrid.

Ali Farka Toure (Niafunke, 1939) se muestra satisfecho por el éxito que está obteniendo Talking Timbuktu, aunque no le quita el sueño: "Sinceramente, no siento ninguna curiosidad por Europa. Estoy aquí como mensajero de la música africana y después regreso a mi casa sin problemas".El encuentro con el guitarrista norteamericano Ry Cooder, en cambio, sí le ha causado una gran emoción; tanta que incluso le regaló un gurkel -guitarra africana de una sola cuerda- por el que tenía especial aprecio y que le acompañaba en todos sus viajes. "Se lo dí en reconocimiento a nuestra amistad; era la primera vez que se hacía amigo de un africano y nosotros somos solidarios. Es algo muy importante en la vida".

Se ha escrito que su música es blues africano. Pero no parece muy de acuerdo con esa definición. "Lo que yo hago es música tradicional. La palabra blues está bien para Europa pero no para mí. Todo eso que se llama blues es cien por cien africano; son las ramas y hojas de la música africana", afirma.

Tras varios discos grabados en Francia, Ali Farka Toure amenazó con retirarse. "Era una compañía de ladrones, y a mí no me gustan esas cosas. Puede publicar lo que acabo de decirle bajo mi entera responsabilidad". E insiste en los mismos términos: "Unos sivergüenzas... Si yo voy por el camino recto tienen que ser correctos conmigo.. Eso es todo".

El espíritu de Tombuctú

Ali Farka Toure pasa ocho meses al año en su casa de Niafunke, a orillas del río Niger, cerca de Tombuctú, donde conviven diversas etnias -songhai, tamaschek, fulani, tuareg, dogón...- "y allí pienso quedarme toda la vida", asegura. "Me ocupo de las tareas agrícolas y del ganado".Y a quien el nombre de Tombuctú pueda sugerirle una ciudad remota y olvidada, Ali Farka Toure le explicará que "posee una de las mayores bibliotecas del oeste de África y que en ella se conservan documentos que prueban la antigüedad y la importancia de nuestra cultura. Mali fue un gran imperio que abarcaba lo que en la actualidad son el Chad, Niger, Mauritania, Senegal...".

Por aquellas tierras circulan historias de djinns. "Es difícil explicar lo qué es un djinn", dice con una sonrisa de complicidad; "el que crea en su existencia debe ir a Tombuctú a verlos. Pero, cuidado, porque será responsable de lo que le suceda, ya que los espíritus son poderosos y el que sean buenos o malos depende de uno mismo".

Ali Farka Toure conoce el flamenco y le encanta la salsa "una música que no se apaga en África occidental". "Escucho a Papaíto, Ray Barretto, Machito... y bastante música de Colombia. A veces no sé los nombres de las canciones ni de sus autores, pero estoy muy contento cuando la oigo porque tiene mucho que ver conmigo. Además, con la salsa aprendí mis primeros pasos de baile", añade.

Sevilla. Hoy, a las 21.30. Paseo de Marqués de Contadero. Entrada libre. Madrid. Sábado 28. 21.30 y 23.30. Círculo de Bellas Artes. Entrada: 2.000 pesetas (socios, 1.400).

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0026, 26 de mayo de 1994.