Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
Entrevista:EDWARD GOLDSMITH FUNDADOR Y EDITOR DE 'THE ECOLOGIST'

"Es inaceptable que los contables estén dirigiendo el mundo"

Decir de él que es uno de los padres del movimiento ecologista en Europa no es un recurso fácil para comenzar. Edward Goldsmith realmente es pionero. En 1969 fundó la influyente revista británica The Ecologist y la ha dirigido durante 20 años.

Su hermano James Goldsmith, afincado en EE UU, es uno de los hombres más ricos del mundo gracias a sus negocios multimillonarios que se expanden por todo el planeta. Edward Goldsmith, sin embargo, es de un sorprendente radicalismo ecologista y económico. Cree a pies juntillas que lo que está llevando a la Tierra a la ruina son las multinacionales, el imperialismo económico de Occidente, el GATT, el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional.Goldsmith acaba de visitar Madrid y Málaga defendiendo con pasión la vuelta a las economías locales. Lo hace desde una perspectiva amplia y global: se educó en Francia, Reino Unido, India y Canadá; y estudió economía, política y filosofía en Oxford.

Este hombre simpático hasta la médula, de 65 años, de doble nacionalidad británica-francesa, pionero de los partidos ecologistas ingleses, escritor de libros de éxito como Proyecto para la Supervivencia y 5.000 días para salvar el planeta, mira tan fija y directamente a su interlocutor que convence de lo convencido que está. Su revista, The Ecologist, es un ejemplo del poder de influencia de un medio minoritario. Sus 10.000 ejemplares tienen un impacto académico completamente desproporcionado con su pequeña tirada.

Pregunta. ¿Cuál es la principal amenaza para la Tierra?

Respuesta. Hay dos. Por un lado, la desestabilización climática, mal llamada calentamiento, porque no será un calentamiento uniforme. Afectará sobre todo a las corrientes oceánicas, que son las que regulan el clima. Se crearán condiciones en las que el hombre nunca ha vivido en la Tierra. El clima se volverá impredecible y todos los recursos del progreso humano se volverán ridículos para afrontar esos cambios. Es un problema muy serio y no estamos haciendo nada. Todo lo contrario; se están poniendo todos los medios, a través del libre comercio, para que el transporte cada vez contamine más.

P. ¿El otro problema?

R. El colonialismo occidental económico, mucho más eficaz que el político; que a través del Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional y el GATT ha convertido al Tercer Mundo en un abastecedor de mano de obra y materias primas baratas y un mercado para los productos del Primer Mundo. Es inaceptable. Los contables están dirigiendo el mundo. Por el bien de nuestro planeta, hay que volver a economías descentralizadas, locales, de pequeña escala. Es la única forma de solucionar el paro, evitar la degradación de la sociedad, recobrar los lazos de solidaridad, frenar el destructivo proceso de urbanización y volver a darle un sentido al trabajo.

P. Pero pocos se rebelan contra esa situación.

R. Empieza a haber reacciones muy fuertes contra el Banco Mundial y el GATT. En Canadá y en India, por ejemplo. Tenga en cuenta que en India las grandes presas financiadas por el Banco Mundial han expulsado de sus tierras a 14 millones de personas. Son proyectos construidos para que ganen dinero los contrae influencia las élites locales. La presa de Sardar Sarovar, que se está construyendo ahora, cuesta 500.000 millones de pesetas. Con ese dinero en India se pueden hacer muchas cosas.P. Usted que ha sido uno de los pioneros del ecologismo político, ¿cómo ve ahora los partidos verdes?, ¿están fracasando?

R. Los partidos verdes tienen programas demasiado limitados. Deben presentar programas' sociales y económicos más amplios. Tienen que hablar del paro, la droga, la alienación. Una sociedad amenazada por esos problemas ve demasiado lejana la deforestación amazónica.

P. ¿Cuáles son los asuntos preferidos por The Ecologist?

R. Desde los primeros números hemos atacado el desarrollo económico tal como se está haciendo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 17 de mayo de 1994