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La ONU propone enviar a Ruanda una gran fuerza para frenar las matanzas

El secretario general de las Naciones Unidas, Butros Butros-Gali, instó al Consejo de Seguridad en la noche del viernes a autorizar el envío a Ruanda de una numerosa fuerza militar con el fin de que ponga freno a las matanzas que desangran ese país centroafricano. Fuentes de la ONU cifran en unas 200.000 las personas muertas en Ruanda en las tres últimas semanas. El presidente de EE UU, Bill Clinton, hizo ayer un llamamiento al Frente Patriótico Ruandés para que acate el alto el fuego.Butros-Gali hizo esta recomendación en una carta al Consejo de Seguridad, justo ocho días después de que esta institución votase unánimemente a favor de reducir los efectivos que la ONU tenía en Ruanda desde el año pasado de 2.500 a 270 cascos azules.

Tras citar evidencias de que se preparan nuevos asesinatos masivos entre la población civil, Butros-Gali afirmaba: "Insto al Consejo de Seguridad a que reexamine la decisión tomada y a que considere de nuevo qué acciones, incluida la fuerza, puede tomar o puede autorizar a Estados miembros a tomar, para restaurar la ley y el orden y poner fin a las matanzas".

La reacción inmediata del Consejo de Seguridad fue que no había ningún país dispuesto a enviar tropas de inmediato a Ruanda. El propio secretario general reconoció que su petición "requiere el empleo de recursos humanos y materiales en una escala que los Estados miembros [de la ONU] se han mostrado hasta ahora renuentes a considerar". "Estoy convencido", continúa la misiva, "de que la escalada del sufrimiento humano en Ruanda y sus implicaciones para la estabilidad de los países vecinos dejan al Consejo de Seguridad con la única alternativa de examinar esta posibilidad".

Declaración de condena

Pero, de momento, ese organismo internacional se limitó a elaborar una declaración de condena de las matanzas ocurridas en Ruanda, "especialmente en las zonas bajo control del Gobierno". Fuentes cercanas a éste indicaron que tal vez se sondee si hay disponibilidad de algunos países africanos para enviar cascos azules a Ruanda. En este sentido, van a abrirse consultas con la Organización para la Unidad Africana (OUA), a la que podría dársele un papel protagonista en la resolución de la crisis.

Butros-Gali no mencionó el número de tropas necesario para poner fin a las matanzas desatadas tras el atentado en el que murieron el presidente del país, Juvenal Habyarimana, y su homólogo del vecino Burundi, Cyprien Ntaryamiral. El avión en que viajaban fue derribado cuando intentaba aterrizar en el aeropuerto de Kigali, la capital ruandesa. Ambos eran de la etnia hutu.

El Alto Comisionado para los Refugiados (ACNUR) cifra en 250.000 las personas que han huido a pie hasta el vecino país de Tanzania para escapar de la muerte.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 1 de mayo de 1994