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González descarta que por ahora haya dimisiones

El presidente del Gobierno, Felipe González, y la dirección del PSOE han llegado a la conclusión de que por el momento es inconveniente, que se produzcan dimisiones en relación con los casos Roldán y Rubio.Su intención es que los ciudadanos perciban cuanto antes que la decisión de actuar de lleno contra las prácticas irregulares es firme y que pronto habrá resultados tangibles. Para animarle a que no flaquee en este intento, el diputado Baltasar Garzónse entrevistó con él ayer tarde en La Moncloa. El magistrado en excedencia descartó rotundamente la posibilidad de dejar el escaño y expuso a González su preocupación por la gravedad de los casos de corrupción descubiertos.

La Moncloa fue ayer el centro de atención de los diputados del PSOE. Garzón llegaba a las seis de la tarde a la residencia del presidente y en el Congreso se especulaba con que el, ex juez iba a ser reprendido y acabaría presentando su renuncia. Pero ocurrió todo lo contrario.Según se supo tras el encuentro, el delegado del Gobierno en el Plan Nacional sobre la Droga acudió a la cita a iniciativa propia, y lo hizo para reafirmar tanto su línea dura contra la corrupción como su compromiso como diputado y miembro del equipo gubernamental.

Garzón, parlamentario independiente en el Grupo Socialista, alertó a González sobre la necesidad de impulsar con total decisión la lucha contra las irregularidades y castigar con rigor a los culpables, algo que por la mañana ya había acordado el Consejo de Ministros.

La reunión del Gabinete pasó de puntillas por el revuelo que la actitud un tanto díscola de este diputado y el también independiente Ventura Pérez Mariño ha levantado en el partido. A juzgar por las muestras que ayer dio el titular de la Presidencia, Alfredo Pérez Rubalcaba, el Gobierno no se da por enterado del incidente del miércoles. El ministro lo negó todo y ni siquiera admitió que ambos parlamentarios presionaron en el Parlamento para que se creara una comisión sobre el caso Filesa de la que se derivasen responsabilidades políticas.

Sin embargo, algunos diputados del PSOE han admitido que la actitud de Garzón y Pérez Mariño en el debate del estado de la nación, amenazando con votar la propuesta del PP sobre el caso Filesa, estuvo a punto de crear una grave crisis, ya que otros compañeros de escaño mostraron su disposión a secundarles. Según esta versión, fue el sector guerrista el que impuso a toda costa la disciplina de partido.

Para Pérez Rubalcaba, la intervención de Garzón y Pérez Mariño, "y de otros muchos",, sirvió para "enriquecer" las resoluciones del PSOE. El ministro no se dio por enterado de las amenazas de estos diputados, ni de que el secretario del grupo parlamentario, Jesús Caldera, comunicó el jueves a la prensa el malestar del partido por su comportamiento.

Junto a Pérez Rubalcaba, el titular de Justicia, Juan Alberto Belloch, también independiente dentro del Gobierno, se escapó como pudo de estas cuestiones, a pesar de que fue él quien intervino activamente para convencer a sus dos compañeros, jueces en excedencia. "Creo que todos actuamos acorde a nuestra conciencia y a nuestras convicciones, y yo, como miembro de este Gobierno, soy absolutamente solidario con su política".

Al margen de esta cuestión el Gobierno decidió ayer dar prioridad a la puesta en marcha de las anunciadas medidas para atajar la corrupción. Para empezar, asegura que en dos semanas estará listo el anteproyecto por el que se creará una fiscalía anticorrupción.

Aunque miembros del Gobierno reconocen que los acontecimientos pueden precipitarse ante la cascada de irregularidades que aparece cada día en torno a los casos Roldán y Rubio, la idea inicial es la de evitar dimisiones. En esto hay coincidencia, casi plena, en las filas socialistas, sobre todo en lo que se refiere al ex ministro de Economía Carlos Solchaga."Deseoso de declarar"El presidente del grupo parlamentario declaró ayer estar "deseoso" de comparecer en el Congreso para contestar a todas las preguntas que se le planteen sobre las irregularidades cometidas por Mariano Rubio cuando era gobernador del Banco de España. La comisión se constituirá la próxima semana.

A Solchaga se le requiere en esta comisión y en la del caso Roldán. Izquierda Unida adelantó ayer posibles preguntas para el ex ministro. Todas ellas tienen que ver con su supuesto conocimiento de los informes sobre las obras contratadas por Luis Roldán.

Pérez Rubalcaba aseguró ayer que ni Solchaga ni el ex ministro del Interior José Luis Corcuera tuvieron conocimiento alguno de tales irregularidades. Para recalcarlo, el Ministerio de Economía difundió una nota indicando que los informes de fiscalización de la interventora general del Estado nunca llegaron al ministerio. El Gobierno decidió ayer negarlo todo.

[Por otra parte, el comisario europeo funciones Abel Matutes, número uno de la lista del PP en las próximas elecciones europeas, se declaró ayer convencido de que "González quiere acabar con la corrupción"].

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 23 de abril de 1994

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