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Un DC-9 con 110 pasajeros se incendia en Vigo tras perder el tren de aterrizaje

El accidente se quedó en susto. Tras un fuerte golpe contra la pista de aterrizaje del aeropuerto de Vigo, el avión se arrastró dando tumbos hasta detenerse e incendiarse de inmediato. Los ciento diez pasajeros y seis tripulantes pudieron salir ordenadamente, imponiéndose a la tensión, el sobre salto y el miedo. Sólo hubo 14 heridos leves, todos pasajeros, y entre ellos el secretario general de CC OO, Antonio Gutiérrez, único que permanece hospitalizado.

Eran poco más de las nueve de la mañana. El avión DC-9 de Aviaco Juan Ponce de León se quedó sin su tren de aterrizaje derecho en el momento de tomar tierra, y ahí empezó todo Al final, todos se felicitaron porque casi no sucedió nada. "Teníamos miedo de que el avión estallara", dijo una pasajera. "¡Calma, que podemos salir todos, tranquilos, que podemos salir!". Los pasajeros se animaron y ayudaron unos a otros, mientras alguien, con esos gritos, trataba de calmar. "Algunos se cayeron, pero el desalojo se realizó en medio de una relativa calma en una situación límite", según el pasajero Ventura Pérez Marino, diputado socialista por Lugo y ex magistrado.Una versión corroborada por uno de los que llevó la peor parte, el máximo dirigente de Comisiones Obreras, Antonio Gutiérrez. "La gente tuvo n comportamiento ejemplar. Yo nunca había vivido una situación igual. Julián Ariza y yo veníamos echando una cabezadita, y de repente notamos un golpe muy fuerte y todo quedó descuajaringado en el interior del avión, pero la salida fue ordenada. A mí me pasó esto al saltar del ala al suelo porque soy un torpón", dijo con buen humor el sindicalista.

Gutiérrez, que sufre fractura del platillo tibial derecho (rodilla), debió pasar por el quirófano del hospital Meixoeiro y se le recomendó permanecer en observación durante 24 horas, por lo que suspendió la conferencia que tenía previsto pronunciar por la tarde en Vigo. Anoche sufría dolores, a pesar del tratamiento analgésico a que fue sometido. En el quirófano le fue practicada una punción y se le escayoló la pierna derecha.

En el mismo hospital fueron atendidos y dados de alta otros 10 heridos de distinta consideración, entre ellos Julián Ariza. En el centro médico Povisa recibieron asistencia y fueron también dados de alta Carmen Fernández Fontán, con quemaduras de primer y segundo grado en las manos y lesiones en rodilla y tórax, y Margarita Koehler, con quemaduras de primer grado en ambas manos. Igualmente fue dado de alta Eugenio Muñoz, con fractura de radio.

En el avión viajaban Xaime Rey, alcalde de Redondela (Pontevedra), que había asistido al congreso del PSOE como delegado, y su esposa, Fita Villaverde, que sufrió contusiones y quemaduras de carácter menos grave. También el montañero César Pérez de Tudela. "Se pasa peor en estos cacharros que subiendo un 7.000 en el Himalaya", comentó después del susto.

Aviaco precisó en una nota que, aun cuando en el aeropuerto de Vigo había niebla en el momento del aterrizaje, "según los informes de la torre de control se superaba el mínimo exigido, con 1.500 metros de visibilidad, 100 metros por encima del mínimo autorizado. En el momento de la salida del vuelo desde Madrid la visibilidad era de 2.000 metros". El DC-9 siniestrado, valorado en 3.000 millones de pesetas, fue adquirido a la compañía McDonell Douglas en 1975, había pasado revisión el 8 de marzo, tenía 38.225 horas de vuelo "y estaba muy lejos" de las 90.000 horas que puede realizar este modelo.

Montserrat Maresch, responsable de comunicación de la compañía, informó posteriormente que todo hace indicar que la maniobra de aproximación fue errónea, ya que el aparato tomó tierra antes del inicio de la pista de aterrizaje. La nave ha sido precintada por orden judicial.

Juan Maceira, director del aeropuerto, recordó que éste es el primer accidente ocurrido en las instalaciones desde su apertura al tráfico comercial, en 1954, y elogió la actuación de la tripulación y del servicio de extinción de incendios, "que evitó que el avión estallase", dijo. La alcaldía de Vigo también felicitó a los empleados y a las fuerzas de seguridad "por su celeridad y eficacia", y a la tripulación y a los pasajeros "por su serenidad".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 22 de marzo de 1994

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