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Un catedrático fotocopió autobiografías de sus alumnos tras garantizarles la confidencialidad

La Universidad de Barcelona requisa los trabajos, encargados por Jesús de Miguel

"Se trata de una historia de vida personal, intimista, única". Esta frase figura en las instrucciones que el catedrático de Sociología de la Universidad de Barcelona (UB) Jesús de Miguel dio por escrito a sus alumnos para que elaboraran su autobiografía social, uno de los trabajos de la asignatura. El profesor aseguró a los estudiantes que el ejercicio era confidencial y que lo devolvería en septiembre, pero algunos sospecharon que podía ser usado para fines no docentes. No iban desencaminados. El pasado martes, el decano de Económicas, Joan Tugores, confiscó los originales mientras eran fotocopiados por triplicado en la copistería de la facultad por orden de De Miguel. Se ha abierto un expediente informativo.

Un alumno de primero de Sociología, que denunció ante el decano que el mencionado trabajo y otros de la asignatura violan su derecho a la intimidad, actuó como testigo de la confiscación. El mismo día, el departamento de Sociología y Metodología de las Ciencias Sociales nombró una comisión encargada de destruir las fotocopias, guardar los originales y devolverlos a sus autores.Los hechos se precipitaron después de que un grupo de alumnos sospechara que sus intimidades y experiencias personales, relatadas en varios trabajos de curso, pudieran ser utilizadas por De Miguel con fines académicos ajenos a la evaluación, pese a que éste les había garantizado el secreto. Estos estudiantes, que quieren permanecer en el anonimato por miedo a, represalias, pusieron sus temores en conocimiento de otros profesores. Uno de los docentes alertados fue quien descubrió el martes los originales de las autobiografías en el servicio de fotocopias.

En las normas escritas para seguir la asignatura de De Miguel -Sociología General de primero- consta que el 40% de la nota se basa en tres trabajos: una autobiografía social (10%) de 20 páginas de extensión como mínimo; una historia de vida (10%) en soporte escrito y cinta magnetofónica, y un diario sociológico (20%). El examen final, que se hace en casa durante una semana, significa el 20% de la nota.

Madres solteras

La historia de vida debía ser en un principio un relato biográfico de una mujer que hubiera abortado o de una madre soltera. Sin embargo, la protagonista del ejercicio fue sustituida a medio curso por el padre o la madre de cada alumno ante la dificultad con la que se encontraron los 80 estudiantes de primer curso (la mayoría de 18 o 19 años) para acceder a mujeres en dicha situación y que, además, quisieran grabar su historia ante un desconocido."En estos momentos,"De Miguel tiene mi autobiografía, la de mi madre y una cinta de 90 minutos en la que mi madre cuenta todas sus intimidades. ¿Cómo puedo estar segura de que este material no va a ser utilizado para fines extraños?", se lamentaba una alumna horas antes de que los trabajos fueran requisados por el decano.

Otro alumno añadía a la preocupación de su compañera una inquietud científica: "Durante cuatro meses no hemos hecho nada más que darle [a De Miguel] información sobre nosotros y nuestras familias sin recibir ningún conocimiento sociológico sobre ello".

Estos estudiantes afirman que De Miguel ha fomentado entre sus alumnos la idea de que los que más cuestiones íntimas le expliquen, en los trabajos o en su despacho, mejor puntuación sacarán. De ahí la frase "cuanto más pelota, más nota", que el sociólogo ha repetido en sus clases y fuera de ellas.

'De Miguel dixit'

Precisamente la pasada semana apareció en una valla metálica que protege las obras de ampliación de la facultad una pintada con esta leyenda y el añadido: "De Miguel dixit". Duró poco. Alguien, no ha trascendido quién, ordenó su inmediata eliminación de las placas manchadas. Jesús de Miguel no ha querido contestar a las reiteradas llamadas de este diario para que diera su versión de los hechos.Se da la circunstancia de que la actuación de este catedrático ha sido cuestionada recientemente. En octubre, la UB anuló una oposición a cátedra que había presidido él porque, a través de una carta, pidió el apoyo para uno de los candidatos, Josep Rodríguez, quien inicialmente ganó el concurso.

Esta conducta provocó la indignación de un grupo de catedráticos y profesores que pidieron la destitución de De Miguel. Días después el catedrático dimitió como jefe de estudios de Sociología. Tampoco ha renovado su escaño en el claustro.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 30 de enero de 1994