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'El piano' convierte a Michael Nyman en el compositor de moda

Su banda sonora vendió 500.000 discos

Está de nuevo en España. Aunque esta vez no va a tocar piezas de películas de Peter Greenaway, ni tiene previsto acompañar a Ute Lemper, ni compartirá escenarios con la Orquesta Andalusí de Tetuán. A punto de cumplir los 50, su trabajo en El piano, Palma de Oro del último Festival de Cannes y con seis nominaciones a los Globos de Oro, ha convertido a Michael Nyman en el compositor cinematográfico de moda: "Cada, semana me llegan propuestas de Europa y de Hollywood para escribir bandas sonoras".

Michael Nyman (Londres, 1944) estudió en la Royal Academy y el King's College, ejerció la crítica musical, y se dio a conocer con la banda sonora de El contrato del dibujante. Ahora, la película El piano le ha hecho popular.Desde septiembre no ha tenido tiempo de escribir una sola nota y empieza a estar preocupado. Va de una ciudad a otra, explicando su trabajo para el filme de Jane Campion. Porque sus hermosas imágenes, que cuentan las peripecias de Ada, una mujer muda que se comunica a través del piano, se apoyan en, una banda sonora firmada por Nyman. "La he visto 10 veces como espectador y siempre percibo cosas nuevas. Creo que es la mejor película en la que haya trabajado nunca". De momento, ha rechazado la mayoría de las propuestas que le llegan de directores y productores de cine porque no tiene intención de repetir la fórmula.

El piano lleva vendidos casi medio millón de discos, está número uno en listas de música clásica de Inglaterra y también ha entrado en las de música pop de Estados Unidos. "Tuve que escribir todas las partes de piano para Holly Hunter (ella toca realmente en la película) antes del rodaje con el fin de que pudiera aprendérselas. Así que compuse primero la música, como hacía con Peter Greenaway, y una vez terminada la filmación añadí el resto, igual que con Patrice Leconte [Monsieur Hire, El marido de la peluquera]. Como Holly Hunter tocaba la música durante el rodaje, todoel equipo se familiarizó con ella y ésta se convirtió en parte del ambiente. Y añade: "Ha sido la única película en la que no empecé a escribir de inmediato. Me costó dos semanas arrancar. No podía hacer un pastiche de música del siglo XIX. Y puesto que el piano era la voz de Ada, decidí que tenía que ser su propia música. Aquel personaje apasionado, independiente y casi salvaje no iba a tocar según las reglas de la época".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 18 de enero de 1994