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Reportaje:

Mañas: "Estaba en un agujero negro cuando quedé finalista del Nadal"

El escritor, de 22 años, toca en un conjunto 'hard core'

Nació en Madrid hace 22 años, tiene el pelo rizado, aro en la oreja y los ojos claros. Se llama José Angel Mañas. Calza zapatos Doctor Maertens, viste tejanos ajustados y camina con aspecto desgarbado, con los faldones de la camisa por fuera. Toca en un conjunto hard core llamado Lox, va al cine a menudo, lee mucho y escribe de vez en cuando. Se presentó al Premio Nadal con Historias de Kronen a ver qué pasaba y tuvo la suerte de quedar finalista. "Estaba en un agujero negro cuando me llegó la noticia" afirma. "Me fue bien".

"Escribí la novela en 15 días hace un año y medio y, después de revisarla, la llevé al Nadal porque me sonaba este premio", cuenta Mañas tras confesar que ha tomado tranquilizantes para calmar los nervios ante la prensa. "El Planeta me parecía demasiado", sonríe con timidez.En Historias de Kronen, afirma, hay "música, sexo y drogas". La música es básica, insiste: "Soy músico, toco en un conjunto hard core y creo que la música está muy presente en mi novela. Suena todo tipo de música, pero sobre todo The The ".

Psicópatas

El Kronen del título de la novela es un bar de Madrid donde se reúne un grupo de jóvenes, amantes de la música y las drogas, que se sienten influidos por películas de psicópatas, como La matanza de Texas, Henry, retrato de un asesino y La naranja mecánica, y atraídos por el morbo de la violencia. También les influye la novela American Psycho, de Brett Easton Ellis."No es una novela autobiográfica", señala Mañas, "pero me he inspirado en mi ambiente. Es más bien nihilista, y el personaje principal de la novela, Carlos, es un joven sin sentimientos. Es una cámara y un micrófono, un personaje que no diferencia los objetos de las personas, que igual se toma una copa que se tira una tía".

La novela, que Destino publicará en febrero junto con la obra ganadora del Nadal -Azul, de Rosa Regás-, está escrita en primera persona e intenta reflejar el lenguaje coloquial de los jóvenes de hoy. Al preguntarle por sus influencias, Mañas no duda: "Andy Warhol, por la frialdad, de su mirada, las narraciones de Raymond Carver y El extranjero de Camus".

José Ángel Mañas se licenció el verano pasado en Historia Contemporánea, le negaron una beca que solicitó para hacer un trabajo sobre Hegel y desde entonces pensó en dedicarse a escribir. Vive a caballo entre Madrid y Toulouse, donde tiene una novia.

"Estaba en Toulouse cuando me comunicaron que era finalista del Nadal", explica. "Estuve cinco horas solo, pegando saltos de alegría, antes de poder contárselo a nadie. La verdad es que me vino muy bien porque antes de Navidad estaba en una crisis tremenda, en un agujero negro. Ser finalista me ayudó a superarlo".

"Los leo y los tiro"

A Mañas se le da bien escribir. A los 16 años ganó el Concurso Nacional Miguel Hernández y creció en un ambiente libresco. "Mi padre, que es ingeniero de caminos, es aficionado a la bibliofilia", explica. "Tiene unos 15. 000 volúmenes, pero a mi sólo me interesan los libros por dentro. Los leo y los tiro'.Explica que ha leído mucho. "Fue mi padre quien me contaminó. A los 7 años leí a Tolkien y a los 12 todos los Episodios Nacionales de Galdós". Dice que no ha leído al moderno Ray Loriga, pero piensa hacerlo. "De todos modos", precisa, "leí en algún sitio que no le interesaban los clásicos, y en eso no estamos de acuerdo".

De los autores españoles actuales, considera que hay algunos, como Umbral, Millás y Muñoz Molina, que escriben bien, "pero les falta fuerza". "Hay gente con una prosa cojonuda, pero que no dice nada", aclara. "Lo importante es que haya fuerza. Eso es lo que valoro."

Tras el éxito del Nadal, Mañas piensa seguir escribiendo, aunque quizá deberá cambiar el título que tenía previsto para su segunda novela: Soy un escritor frustrado.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 13 de enero de 1994