El Parlamento cubano critica los límites impuestos a la liberalización económica inspirada por Castro

El Parlamento cubano se reunió ayer por segundo día consecutivo para analizar la situación económica del país y analizar las medidas que se aprobarán en breve para dar continuidad a la reforma impulsada por el Gobierno para salir de la crisis. Los 550 diputados presentes en el Palacio de Convenciones de La Habana ratificaron tras acalorado debate, en el que se criticaron las limitaciones, varios decretos-ley aprobados por el Consejo de Estado que despenalizan la tenencia de dólares, liberalizan el trabajo individual y permiten ciertas formas de iniciativa privada.

La aprobación de los decretos provocó un debate inusitadamente acalorado y sorprendente en una Asamblea Nacional acostumbrada a la unanimidad y que en otros periodos de sesiones había ratificado las resoluciones del Consejo de Estado sin apenas discusión. En esta oportunidad, sin embargo, varios diputados pidieron la palabra y expresaron su disconformidad por algunos aspectos del decreto-ley 141, que autoriza el trabajo por cuenta propia, y se manifestaron en contra por las restricciones impuestas posteriormente por la Administración al ejercicio del trabajo individual.

Especialmente tensos fueron los debates sobre la prohibición de crear restaurantes, bares y otros negocios privados, que en número de 4.000 habían aparecido en el país (1.500 de ellos, en La Habana) y que empezaban a hacer competencia a los establecimientos turísticos estatales. Asimismo, fueron criticadas por algunos diputados las limitaciones impuestas a los taxistas particulares que desde mediados de diciembre no pueden ejercer su trabajo en el aeropuerto, hoteles, restaurantes y otras instalaciones turísticas.Tras varias intervenciones, el presidente del Parlamento, Ricardo Alarcón, propuso detener los debates y seguir el orden del día, que establecía la ratificación, rápida, de los decretos y luego el análisis de las medidas económicas que se adoptarán próximamente en la isla. Sin embargo, el presidente cubano, Fidel Castro, pidió la palabra y exigió que continuaran los debates hasta que quedasen esclarecidas todas las dudas.

Castro aseguró ayer que "las circunstancias han obligado a hacer concesiones" y añadió que "en condiciones normales jamás se habría despenalizado la tenencia de divisas".Al final del debate, pero sólo después que interviniese el principal responsable económico, Carlos Lage, los diputados cubanos aprobaron los decretos sobre la despenalización del dólar, la liberalización del trabajo por cuenta propia y la creación de nuevas estructuras agrarias en los campos cubanos.En la sesión de la tarde, la Asamblea Nacional discutió sobre las medidas que se deberán introducir en breve entre las que están la creación de un sistema impositivo y fiscal -que incluiría impuestos al consumo, de sociedades y finalmente un impuesto progresivo de la renta-, recoger el exceso de dinero circulante que debido a la poca oferta, la población ha acumulado durante los últimos años (cifrado en 10.000 millones de pesos)-, crear un peso de nuevo cuño como primer paso de una reforma monetaria, cuyo objetivo es revalorizar la moneda cubana y llegar a su convertibilidad.

Las autoridades han advertido que algunas de estas medidas serán traumáticas y difíciles para la población y así han comenzado a preparar a la gente para que comprendan la necesidad de eliminar ciertos subsidios de desempleo, y la flexibilización de la política de empleo, algo que los cubanos no conocían desde el triunfo de la revolución de Fidel Castro en 1959.

Los 590 diputados que integran la Asamblea Nacional del Poder Popular, de los cuales más del 90% son miembros del Partido Comunista o de la Unión de la Juventudes Comunistas, debían terminar ayer por la noche su trabajo, y se esperaba que Fidel Castro pronunciara un importante discurso de clausura, en el que esbozara las líneas principales de trabajo de su Gobierno para 1994.A la espera de pasaporte

Por otro lado, ayer se supo que la nieta de Fidel Castro, Alina María Salgado, no viajó a EE UU con Jesse Jackson, ex candidato demócrata a la presidencia norteamericana Jesse Jackson. La abuela de Alina María, Natalia Revuelta, declaró a EL PAÍS que su nieta todavía estaba haciendo los trámites para la adquisición del pasaporte "como una ciudadana cualquiera" y que no podrá abandonar la isla hasta dentro de algunos días o semanas.

El reverendo Jesse Jackson partió de La Habana con destino a Miami al mediodía de ayer, y en una improvisada rueda de prensa realizada en el aeropuerto de la capital cubana, dijo que las autoridades de la isla le habían garantizado que estudiarían la lista de disidentes y activistas de los derechos humanos que presentó a Castro para que permitiese su salida del país. Con antelación, había manifestado su oposición al embargo norteamericano: "El embargo de Estados Unidos está condicionando la política interior [cubana] y las cuestiones económicas".

* Este artículo apareció en la edición impresa del martes, 28 de diciembre de 1993.

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