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LOS LÍMITES DE LA SANIDAD PÚBLICA

Sanidad establece por primera vez las prestaciones para los usuarios de la Seguridad Social

Se aumenta la atención mental y bucal y se excluyen litotricia, cambio de sexo y la estética

El Ministerio de Sanidad y los consejeros de Sanidad de las autonomías definirán el lunes en Bilbao las prestaciones que cubrirá la Seguridad Social. El Ministerio de Sanidad ha elaborado una lista de prestaciones sobre las que, en principio, hay consenso. En la misma se excluyen algunas prestaciones, como la cirugía estética, el cambio de sexo, el psicoanálisis, la hipnosis, los tratamientos de balneario, las curas de reposo, la litotricia biliar y los servicios complementarios de hostelería. La lista tampoco incluye, hasta el momento, la reproducción asistida, por falta de consenso de los consejeros autonómicos de Salud.

A las prestaciones que ya ofrece ahora la Seguridad Social con carácter general, el listado que propone el ministerio de Sanidad añade algunas otras nuevas o que prestaban otras administraciones, como la salud mental, planificación familiar, el control médico de la menopausia, todo tipo de métodos anticonceptivos, las revisiones periódicas de niños sanos, ciertos tratamientos de ortodoncia para niños, la dietoterapia para los trastornos del metabolismo y la oxigenoterapia a domicilio. También están incluidas la vasectomía, la ligaduras de trompa y el aborto.En el apartado relativo a las prótesis, se incluyen las prótesis quirúrgicas fijas, las permanentes y temporales, y las prótesis especiales, entre las que se incluyen la ortesis y las ayudas para la deambulación. El documento especifica que la prescripción de las prótesis deberá adaptarse a un catálogo que elaborarán las administraciones sanitarias correspondientes.

El transporte sanitario será financiado con cargo a la Seguridad Social cuando esté motivado por una situación de urgencia que implique un riesgo vital o daño irreparable para el enfermo y a los casos de imposibilidad física del paciente, y siempre por prescripción de un médico. Este es uno de los ámbitos en los que se producen ahora mayores abusos, por lo que tanto el ministerio como las administraciones autonómicas están muy interesadas en aplicar un estricto control del gasto.

Encuesta previa

El documento elaborado por el ministerio de Sanidad (ver información adjunta) es el resultado de una ronda de consultas efectuada en el seno de una comisión de trabajo especialmente creada para elaborar este listado. Esta comisión envió en primer lugar a los consejeros una encuesta previa en la que debían definir, con carácter general, el marco de actuación, y se preguntaba a cada consejero si estaba de acuerdo en que la prestación fuera totalmente gratuita, si la incorporación de nuevas tecnologías debe hacerse según unos criterios previamente definidos, si considera que la atención de urgencias debe limitarse a los centros sanitarios o debe ampliarse al domicilio del paciente, etcétera.

Del resultado de esa encuesta previa surgió una primera propuesta de listado que fue enviada a todos los consejeros para su estudio. Estos hicieron diversas enmiendas al texto, y del resultado de esta segunda consulta surgió el documento final de consenso que será discutido el lunes en Bilbao.

Algunos consejeros se opusieron a la pretensión inicial del ministerio de elaborar la lista a partir de las prestaciones ahora incluidas en la Seguridad Social, porque eso significaba dejar fuera ámbitos tan importantes como la salud mental, que en estos momentos depende en su mayor parte de otras administraciones (diputaciones, ayuntamientos, etcétera) o la atención de los enfermos crónicos que precisan atención sociosanitaria.

El documento consensuado incluye la salud mental. En cuanto a la atención sociosanitaria, el ministerio tiene en proyecto definir conjuntamente con el de Bienestar Social un sistema mixto que permita atender al paciente en sus necesidades, pero diferenciando el coste de las prestaciones sanitarias del de las sociales, para que cada ministerio se haga cargo de las suyas.

El proyecto hace varias referencias a la futura elaboración de protocolos y catálogos destinados a definir con mayor precisión algunas de las prestaciones que aquí se incluyen con carácter genérico.

Javier Clavero, director general de Comunicaciones del ministerio, afirmó ayer en relación con los recortes publicados por un diario nacional, que "no tenía ningún sentido". El director general afirmó que se había utilizado una encuesta de hace dos meses, que sirvió para iniciar el trabajo, y que estaba totalmente superada.

Clavero dijo que esa encuesta podía "inducir a ciertos errores" porque se había hecho de un modo muy exhaustivo, y que quizá puede "interpretarse políticamente de muy distintas formas. No obstante insistió en que se trataba sólo "de un documento base de trabajo, del que ha salido un consenso que será el que servirá de verdad para definir las prestaciones en adelante". "No se va a excluir nada", afirmó Clavero, "sino que, por el contrario, se van a introducir nuevas prestaciones". Se trata, añadió de "saber lo que está y lo que no está dentro de las prestaciones de la Seguridad Social, algo que ahora no se sabe".

Control estricto de las nuevas técnicas

Definir lo que ya hace la Seguridad Social ha sido relativamente sencillo, según los expertos que han redactado el documento que el lunes será sometido a la aprobación de los consejeros autonómicos. A partir de ahora, cualquier nueva prestación que se quiera añadir a las incluidas en la lista, deberá ser explícitamente autorizada por el Ministerio de Sanidad, "previo informe del Consejo Interterritorial". Los médicos ya no podrán, como ahora, introducir nuevas técnicas por su cuenta.La medicina evoluciona a tal velocidad que la inclusión de nuevos procedimientos terapéuticos se hace a criterio de los propios médicos, a veces sin que se conozca con exactitud ni su eficacia real ni su coste. De ahí que el documento haya tenido especial cuidado en definir los criterios para incluir nuevas prestaciones.

El consenso científico, la necesidad y la eficacia serán los tres pilares sobre los que se sustentará la incorporación de cualquier nueva prestación sanitaria, según el documento. En los "criterios básicos para la definición de prestaciones", el documento indica que "no será considerada una actividad o servicio como prestación propia del Sistema Nacional de Salud, cuando a) no exista suficiente evidencia científica para demostrar su seguridad y eficacia clínica; b) que no esté probada su contribución a la mejora eficaz de la esperanza de vida, al autovalimiento o la disminución del sufrimiento".

Según el documento, "la incorporación de nuevas técnicas ha de ser valorada en consonancia con su eficacia. Esta evaluación ha de valorar el cumplimiento de los siguientes requisitos: utilidad terapéutica; eficacia y seguridad; y que no existan otras alternativas mejores o iguales para la misma afección a un menor precio o inferior coste de tratamiento

Deja, sin embargo, una puerta abierta a la excepción y a la investigación: "En función de circunstancias excepcionales o de acreditada urgencia, el Ministerio de Sanidad podrá conceder autorización de nuevas prestaciones, técnicas o procedimientos, con carácter provisional, en tanto se efectúe la correspondiente evaluación". Asimismo, el ministerio podrá autorizar "por un tiempo definido y para determinados centros sanitarios, prestaciones o servicios que tengan carácter experimental".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 17 de diciembre de 1993

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