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NUEVA ODISEA DEL ESPACIO: HABLAN LOS ASTRONAUTAS

"Siempre hay sorpresas ahí fuera"

"Siempre hay sorpresas ahí fuera", dijo ayer Jeffrey Hoffman, desde el espacio, cuando le preguntaron si había sentido miedo durante la misión. Él es uno de los siete veteranos astronautas del transbordador Endeavour que, en una complicada operación en órbita de 11 días de duración, han reparado el telescopio espacial Hubble. Hoy regresan a la Tierra, pero ayer todos ellos se situaron ante una cámara de la nave y durante una hora respondieron a las preguntas que les hicieron los periodistas desde los centros de la NASA en la Tierra.

Sólo por el pelo levantado de Kathryn Thornton se apreciaba que los siete astronautas hablaban desde el espacio, sujetos para no flotar en la cabina por la falta de gravedad. Estaban en órbita a 600 kilómetros sobre la Tierra y eran las siete de la mañana, hora peninsular española. "Muestren las manos para ver cómo las tienen después de tanto trabajo", les pidió alguien, en broma. Thornton, Tom Akers, Story Musgrave y Hoffman enseñaron sus manos a la cámara. Ellos han protagonizado, en parejas, los cinco largos paseos espaciales para reparar el telescopio."Suponíamos que íbamos a encontrar sorpresas y, efectivamente, ha habido unas cuantas", comentó Musgrave. "Durante el trabajo hemos estado muy serios, ocupándonos sólo de la tarea, y creo que se ha notado en nuestros diálogos" ¿Podrían haber hecho más paseos? "Si hubiera sido necesario, sí", contestó. "No hemos llegado a notar cansancio acumulado, el entrenamiento ha resultado rentable".

Intimidad

Los siete tripulantes del Endeavour -de edades comprendidas entre los 37 y los 58 años- han estado viviendo y trabajando ante las cámaras de televisión, observados constantemente desde Tierra. ¿No da corte esa falta de intimidad? "De eso nada", dijo Musgrave. "Somos unos privilegiados por poder hacer este trabajo y es importante que lo compartamos con otros". Akers habló de cómo han encontrado el telescopio después de tres años y medio en el espacio: "En muy buen estado. Observamos algunos impactos de partículas que no llegaron a hacerle daño, y por dentro parecía completamente nuevo".

El único astronauta de la Agencia Europea del Espacio integrante de la tripulación, Claude Nicollier, se ha encargado de manejar el brazo robótico, pero es astrónomo, como su compañero Hoffman. ¿Qué les gustaría ver con el Hubble? "Observar muy lejos, en el pasado del cosinos", dijo el europeo. Hoffman quisiera estudiar la física de los agujeros negros y buscar los posibles planetas fuera del sistema solar.

Los astronautas reconocen siempre una especial fascinación al observar la Tierra desde el espacio. "Es como una gran pelota", comentó Kenneth Bowersox, "lo que más nos ha impresionado es ir viendo las luces de las grandes ciudades: Chicago, Nueva York...".

Thorriton fue la encargada de soltar al espacio el panel solar viejo del Hubble, que no se pudo enrollar -uno de los escasos imprevistos de la misión- "Yo no tenía que sujerar el panel porque era muy estable. Cuando abrí los dedos se quedó allí, sin moverse. Luego se alejó como un gran pájaro", comentó ayer.

La misión de reparación del Hubble ha costado 85.000 millones de pesetas, la cuarta parte del coste del telescopio. ¿Merece el programa espacial todo el dinero que se gasta en él? "Hemos demostrado que se pueden hacer cosas útiles y aumentar nuestro conocimiento, saber más cosas sobre nosotros y sobre nuestro planeta", contestó el comandante del Endeavour, Richard Covey.

Para hoy está previsto el aterrizaje del Endeavour en Florida, a las 6.26, hora penínsular española, o 90 minutos después, si se aplaza por las condiciones meteorológicas. Cuando terminaron de responder a las preguntas, Musgrave se soltó y pasó flotando ante la cámara.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 13 de diciembre de 1993