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Yeltsin salva su Constitución aunque no puede frenar a ultraderechistas y comunistas

Decepción de los reformistas y euforia de los nacionalistas radicales en un lento y confuso escrutinio

El presidente de Rusia, Borís Yeltsin, cosechó ayer un fuerte revés electoral. La Constitución, que avalaba con todo el peso de su autoridad, superó con grandes dificultades el listón del 50% de participación que requería el referéndum para su aprobación. Al tiempo, Opción de Rusia, el grupo que le era más cercano, no obtuvo la amplia mayoría esperada y veía cómo el partido ultraderechista de VIadímir Zhirinovski y los comunistas rusos obtenían unos buenos resultados.

El aviso recibido por el presidente se pone más en evidencia si se tiene en cuenta que Yeltsin ha gozado de una posición de amplísimo e incuestionado poder, después de su violenta victoria del 3 y el 4 de octubre sobre sus adversarios políticos, que se atrincheraron en el Sóviet Supremo de Rusia.Según datos provisionales, dados por la Administración presidencial a la 1.30 (hora peninsular española) y que no tenían en cuenta todas las regiones, la asistencia al referéndum sobre la ley fundamental fue del 55% del censo. Junto a Opción de Rusia, que había comenzado la campaña como favorito destacado, pugnaban anoche por colocarse en los primeros puestos el ultraderechista Partido Liberal Democrático de Rusia (PLDR, de Zhirinovski), el Partido Comunista de Rusia (PCR, de Guennadi Ziugánov) y el bloque dirigido por el economista Grigori YavIinski (denominado Yavloko o Manzana). La situación no estaba aún clara. Opción de Rusia iba en cabeza en Moscú, con gran ventaja sobre el resto de los partidos, pero en los distritos orientales de Rusia (Extremo Oriente y Siberia) el liderazgo era del PLDR.

El listón del 5% del electorado, requerido para tener representación en la Duma Estatal (Cámara baja) de la Asamblea Federal, había sido rebasado también, según los primeros recuentos, por el grupo Mujeres de Rusia; el Partido Democrático de Rusia, que dirige Nikolái Travkin, y el Partido Agrario. En el aire se encontraban, entre otros, el Partido de la Unidad y la Concordia de Rusia, que dirige Serguéi Shajrái. Pasa a la página 3

El desconcierto domina el recuento de los votos rusos

Viene de la primera página"La victoria o el segundo lugar para los fascistas es un terrible precio que los demócratas hemos pagado por no haber sabido ponernos de acuerdo", dijo anoche Anatoli Chubáis, el jefe del Comité de la Propiedad Estatal, equivalente a un ministerio de la privatización. Chubáis utilizó estos duros términos en la velada de gala de seguimiento electoral, que se celebró en el Palacio de Congresos del Kremlin, en Moscú.

A unas mesas de distancia, Vladímir Zhirinovski, radiante de júbilo, celebraba su éxito. "Estaba seguro, porque el pueblo me desea", exclamó entusiasta cuando los monitores de televisión daban resultados parciales que, en un momento dado, le atribuyeron el primer lugar.

El primer canal de la televisión transmitió a todo el país la tensa velada, que concentraba a la élite política ante un espectáculo surrealista, donde las cifras electorales se combinaban con maquilladas cantantes en traje de malla con el águila bicéfala como telón de fondo. Los presentadores bombardearon a los presentes con los datos del éxito de Zhirinovski hasta que, en un brusco viraje, cambiaron de estilo y dejaron de dar cifras.

La espera nocturna de los resultados finales, marcada por la pesadilla del fascismo, recordaba a algunos la angustia vivida en la noche del 3 al 4 de octubre, cuando la ayuda del Ejército no llegaba y los partidarios del Parlamento parecían capaces de hacerse con el control de la situación.

Frente antifascista

Con gesto sombrío, Chubáis exhortó a todos los demócratas a fundar un frente antifascista y señaló que Opción de Rusia se había esforzado poco por explicar la situación, pensando que "las cosas saldrían por sí mismas".

Anoche, no se tenían aún datos ni de los 225 escaños de la Duma Estatal, que se adjudicaban en circunscripciones mayoritarias, ni sobre el Consejo Federal (la Cámara alta), que está formado por dos representantes de cada uno de los 89 territorios de Rusia.

Las perspectivas de ambos recuentos pueden corregir a la baja los resultados de los reformistas en la adjudicación de los 225 escaños de la Duma Estatal que se repartían anoche proporcionalmente por listas de bloques o partidos.

Una vez rebasado el listón se daban anoche diversos datos sobre la relación entre el sí y el no a la Constitución. Según Vladímir Shumeiko, presidente de la Comisión del Referéndum, a favor de la ley fundamental votó el 60% de los participantes, lo que, de confirmarse definitivamente, supondría un tercio del censo.

La Comisión Electoral Central mantuvo ayer un estricto control sobre las informaciones parciales procedentes de los colegios electorales del país. Los colegios permanecieron abiertos entre las 8 y las 22 horas. La diferencia horaria entre las zonas más orientales del país y las más occidentales es de 11 husos horarios y las primeras circunscripciones, en el Lejano Oriente, se cerraron a las 13 horas de Moscú (las 11 de la mañana en España).

La dirección rusa dió muestra de gran nerviosismo durante la jornada, que convocaba a las urnas a más de 107 millones de personas. Medios políticos rusos expresaron ayer temores, que aparentemente no se confirmaron, ante la eventual exclusión de los observadores de los colegios, un extremo que no se concretó.

La Comisión Electoral Central promulgó una disposición el pasado día 9 en la que se excluye a los observadores del recuento de votos, así como de la elaboración de los protocolos de resultados, según dijo ayer Konstantín Borovói, el líder del Partido de la Libertad Económica.

Por su parte, la agencia oficial Itar-Tass informó ayer que los miembros de la Comisión Central Electoral habían sido "severamente advertidos con el fin de evitar fugas de información". Sólo algunas personas de la Comisión Central Electoral disponen de toda la información completa sobre el curso de las elecciones y el referéndum.

Todas las informaciones procedentes de las comisiones electorales de distrito se elaboraban de forma acelerada, pero era accesible solamente a un círculo limitado de personas de la Comisión Electoral Central, que "inmediatamente" informaban al presidente de Rusia.

Yeltsin, que gusta de levantarse temprano, acudió poco antes de las 9 de la mañana a su colegio en el centro de Moscú en compañía de su esposa Naina. El líder mostró un optimismo que no se veía confirmado por los datos de la jornada, al pronosticar una participación en las urnas del 60% al 65%. El presidente se colocó por encima de los bloques políticos y no quiso decir a quién había dado su voto.

El nuevo Parlamento, señaló,

será mejor que el anterior, más intelectual, inteligente, educado y formado políticamente". Yeltsin añadió: "El separatismo es un estorbo, aunque no importante" para la Constitución para asegurar a continuación que "al fin y al cabo la Constitución se aprobará para todos, incluidos los separatistas".

El presidente ruso lamentó ayer la división de los demócratas, que no fueron capaces de unirse en un solo bloque y que 11 se mostraron críticos no sólo hacia sus adversarios, sino entre sí". El primer vicejefe del Gobierno, Yegor Gaidar, no excluyó la posibilidad de que se realicen cambios en el Gabinete a tenor del resultado de las votaciones.

El presidente es el encargado de formar el Gobierno, que debe ser aprobado por el Parlamento. La nueva Constitución, sin embargo, no establece una obligación explícita de reflejar el resultado de las votaciones en la composición del Ejecutivo. VIadímir Shumeiko, otro primer vicejefe del Gobierno, dijo no esperar cambios tras las elecciones, pero no excluyó alteraciones del clima político y económico, si Opción de Rusia sufre una derrota en las urnas.

"Si se quiere continuar el proceso democrático, [los resultados de las votaciones] deben tenerse en cuenta", manifestó ayer a EL PAÍS Grigori YavIinski, el economista que encabeza el bloque Yavloko (Manzana) y que es considerado como la principal alternativa reformista en las encuestas preelectorales.

Programa común

YavIinski respondió afirmativamente a la pregunta sobre la posibilidad de ponerse de acuerdo con Yegor Gaidar en un programa común, aunque aseguró que no había habido negociaciones sobre esta cuestión.

La futura composición del Gobierno ruso ha sido objeto de especulaciones entre los sectores, que hoy están representados en él o que esperan estarlo en un futuro próximo. La gran incógnita que las urnas deberán contribuir a despejar es la permanecía de Victor Chernomirdin, el actual jefe del Ejecutivo.

Este funcionario dio ayer algunas pistas sobre sus simpatías, al afirmar que el Partido de la Unidad y la Concordia de Rusia (PUCR), que dirige Serguéi Shajrái, había sido el primero en apoyar su programa.

En un dramático llamamiento difundido en la televisión durante dos noches seguidas, Borís Yeltsin equiparó la aprobación de la Constitución con un dilema vital para Rusia. El alcalde de San Petersburgo, Anatoli Sobchak, manifestó ayer que si la ley fundamental no llegaba a adoptarse, el Parlamento debería constituirse en asamblea constituyente y elaborar el borrador constitucional. En el mismo sentido, se pronunció ayer Grigori YavIinski, para quien el proceso de elaboración y adopción de la Constitución en un posterior referéndum puede durar cuatro o cinco meses.

Por su parte, el ministro de Defensa, Pavel Grachov, manifestó que los militares daban prioridad al referéndum constitucional y que esperaba que los partidos de orientación democrática lograran la mayoría.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 13 de diciembre de 1993

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