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Delibes gana el Cervantes con el aplauso general del mundo literario

"Es un bonito remate para la posteridad", dice el escritor vallisoletano

Miguel Delibes, de 73 años, y autor de Los santos inocentes, Diario de un cazador o Cinco horas con Mario, fue galardonado ayer con el Premio Cervantes, que concede cada año el Ministerio de Cultura en reconocimiento a los escritores que con su obra han contribuido a enriquecer el legado de las letras hispánicas. Al conocer la noticia, Delibes exclamó con alegría y orgullo: "Es un bonito remate para la posteridad".

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El resultado no sorprendió a nadie. Cuando la ministra de Cultura anunció el nombre del premio Cervantes 1993, no hubo ningún gesto de asombro en la sala. Fernando Lázaro Carreter, director de la Real Academia y presidente del jurado, abrió con esa idea su intervención: "Este año se ha dado un caso muy claro. La poca sorpresa que ha causado en la prensa es un síntoma de la sintonía general entre el sentir del jurado y el sentir general de los lectores hispanohablantes", afirmó."Este año no seremos criticados por nuestra decisión", continuó Fernando Lázaro Carreter, haciendo velada alusión al asombro que causó el año pasado la concesión de este premio a la casi desconocida escritora cubana Dulce María Loynaz, ausente miembro del jurado este año a causa de su salud.

Causó tanto desconcierto la elección del jurado que el actual equipo de Cultura se planteó cambiar las bases del premio (el ministerio está representado en el jurado con voz pero sin voto) para poder intervenir o incluso ceder la gestión a la Real Academia Española. Ambas posibilidades han sido descartadas y la elección, ayer, de Miguel Delibes ha devuelto al premio ha todo su sabor.

Al premio Cervantes de este año, dotado con 15 millones de pesetas, han optado 38 candidatos, entre los que destacaban Camilo José Cela y Rosa Chacel.

Delibes dijo ayer sentirse orgulloso del premio, que consideró "un bonito remate para la posteridad", logrado por alguien "que está finalizando su carrera de escritor".

El 'autor de La primavera de Praga, Las ratas o Mi idolatrado hijo Sisi, afirmó que estaba preparado tanto para recibir el premio como para quedarse a las puertas una vez más, pero recibió la noticia con serenidad. "Qué duda cabe que un premio que se otorga por la labor de una vida, quiere decir que la vida ya se ha vivido, que ya ha terminado prácticamente".

Esto, sin embargo, no significa que el autor no tenga intención de emprender nuevas empresas literarias. "En realidad este premio de ahora no deja de estar teñido de melancolía, porque se da por una vida al servicio de la literatura, pero vivida ya".

Delibes, que cumplió 73 años a mediados de octubre pasado, logró su primer reconocimiento de importancia en 1948, el Premio Nadal de Novela, con su obra La sombra del ciprés es alargada, un galardón que consiguió emocionarle mucho más intensamente que éste de ahora. "El Cervantes", dijo ayer "es el premio más importante de las letras españolas, pero para mí el más emocionante fue, sin duda, el Nadal, que cambió mi vida". Delibes llegó a comparar este premio con "el trineo de Ciudadano Kane".

Dellbes recordó también "los problemas con la censura, en la época en que los hubo, en la manera de lidiar, la forma de torearla o de poderla vencer con los menosres riesgos posibles". Y añadió: "Hubo novelas en las que cortaron mucho, pero generalmente yo fui bastante afortunado en eso, porque colé bastantes cosas que realmente eran comprometidas, pero que se publicaron entonces". Delibes es uno de los pocos escritores españoles que han superado el millón de ejemplares vendidos de algunas de sus obras. Dos de sus novelas, El camino y La hoja roja, han sobrepasado esa cifra y tres de sus libros han sido objeto de más de 40 reediciones. Varias de sus obras, además han sido adaptadas con éxito al cine.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 2 de diciembre de 1993