El menú de los poetas callejeros

Ha terminado anteayer el intenso maratón de danza actual en el teatro Pradillo, con algunas revelaciones que invitan a la reflexión y con hallazgos que devuelven la esperanza. De una parte, la selección ha sido irregular y tiende demasiado a lo teatral. Hubo excepciones, como estos serios bailarines barceloneses, entregados y honestos.La segunda parte del espectáculo de este dúo dinámico es sorprendente. Pequeños ballets a la carta , para ser vendidos en la calle a 25 pesetas, 20 duros, y hasta 200 cuando hay espectadores generosos. Carmelo Salazar y óscar Dasí son dos buenos bailarines, con técnica y humor, que demuestran esa faceta artesana y libertaria de la danza de cámara, intimista, que puede producir un baile comunicativo. No hay frivolidad, sino una idea de inmediatez. Lo recurrente es codificado, puesto en orden al servicio del producto coreográfico, lo que ya revela una seria apuesta.
Carmelo Sallazar y Óscar Dasí
Historias breves a la carta. Idea, coreografía y vestuarios: C. Salazar y O. Dasí. Música: popular mexicana y varias. Teatro Pradillo, Madrid. 1 de noviembre.
Salazar y Dasí bailaron con generosidad y buen gusto. Son una pareja de contraste que inspira ternura; son el rubio y el moreno, el flaco y el macizo, el feo y el guapo, el soñador y el terrenal.


























































