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Las goteras seguían cayendo ayer frente a 'Las Meninas' en el Museo del Prado

Al cierre del Museo del Prado, ayer a las 14.00 horas, las goteras seguían cayendo, después de 24 horas, en la sala XII de la pinacoteca, rodeadas de los grandiosos cuadros de Velázquez, entre ellos su obra maestra, Las Meninas. En la sala XIV, donde está expuesto Las hilanderas, el agua iba por la pared, y el cuadro Mercurio y Argos, que fue retirado el sábado, permanecerá en el depósito hasta que desaparezca la humedad. El Mnisterio de Cultura restó ayer importancia a los hechos, aseguró que ninguna obra llegó a estar en peligro y que el problema se subsanará hoy. El Comité de Empresa, sin embargo, dijo que la cuestión "viene de lejos", que ha pasado cuatro o cinco veces "y, desgraciadamente, volverá a pasar".

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El subsecretario del Ministerio de Cultura, Enrique Linde, trató ayer de echarle un capote al director del Museo del Prado, Felipe Garín, quien se enteró en su casa de Valencia de que había goteras a cinco metros de Las Meninas por una llamada del diario ABC, pese al teléfono portátil que dijo llevar para las urgencias."Probablemente no le avisaron porque la conservadora había tomado las medidas oportunas y había actuado correctamente en un dominio que consideró propio", según la hipótesis apuntada por Linde.

El subsecretario restó importancia a lo ocurrido y atribuyó a la mala pata" el que las fuertes lluvias caídas en Madrid durante el fin de semana hiciesen blanco sobre Velázquez: "Eso no es nada", dijo. "Ha habido unas goteras, que no presentaban ningún riesgo para los cuadros, el director estaba fuera pero se ha personado inmediatamente".

Las fugas en el tejado se producen porque el techo contiene una serie de cubiertas con plancha de plomo, un metal que se dilata o contrae con los cambios de temperatura. El presidente del comité de Empresa, Antonio Solano, dijo ayer: "Lo que es increíble es que el museo fuera renovado hace dos años y no se hayan corregido estos defectos. Cada vez que llueve mucho se produce este problema. Tenemos personal de sobra dentro del museo para resolverlo, pero por minucias burocráticas no se han tomado las medidas que nosotros exigimos tajantemente".

"En cuanto deje de llover, esto se olvidará", añadió Antonio Solano. "Y estoy seguro de que el problema se volverá a repetir. No es un tema de hoy. Ha surgido en cuatro o cinco ocasiones y no se le ha dado solución teniendo personal de sobra para hacerlo". El Museo del Prado es el gran perjudicado en el presupuesto del Ministerio de Cultura, que preside Carmen Alborch, para 1994. Tiene una dotación de 233,9 millones ole pesetas frente a los 740 del Reina Sofía o los 441 del Museo Nacional de Arte de Cataluña.

Manuel Gutiérrez Aragón, patrono del museo, mostró ayer su sorpresa: "Nadie se podía imaginar que hubiera goteras en un edificio terminado de acondicionar hace dos años. Es un tanto sorprendente. Esto de las goteras es muy misterioso".

La conservadora de guardia en el museo durante este fin de semana, Teresa Posada, insistió en que las obras de arte no corrieron peligro alguno. "Se está arreglando el problema en estos momentos y hay que entender que son muchos metros de cubierta", dijo. La humedad que se produjo a pocos centímetros de Mercurio y Argos no hubiese podido afectar al cuadro, según Teresa Posada, ya que los lienzos nunca están pegados a la pared. De todos modos, dijo, tomó la medida preventiva de retirarlo.

Teresa Posada informó que Felipe Garín, que no pudo ser localizado, no se encontraba ayer a mediodía en el museo. La subdirectora, Manuela Mena, no quiso atender a los periodistas.

Hoy se arreglarán

El subsecretario de Cultura afirmó que hoy, día en que cierra el museo, se arreglarán las goteras, y atribuyó al puente el que el equipo de fontaneros, externo a la pinacoteca, no hubiese actuado. "En cualquier caso", precisó, "si hubiera habido peligro se habría intervenido de inmediato".Solano calificó de "desafortunadas" las declaraciones del director del museo en las que afirmaba que en otras pinacotecas del mundo, como el Louvre de París o La National Gallery de Londres "hay goteras más alarmantes". "Cada palo debe aguantar su vela", sentenció.

La gotera que se encuentra a unos cinco metros de Las Meninas había dejado ayer de soltar agua, mientras que las dos a sólo metro y medio del Retrato del Conde Duque de Olvires manaban constantemente.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 11 de octubre de 1993