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Un muro de agua

El estrecho de Florida es el último muro de la guerra fría con Cuba y Estados Unidos a cada lado. Washington, pese a que el comunismo empieza ya a suavizarse en Cuba, mantiene el bloqueo impuesto a la isla hace 32 años. La Habana sigue considerando al imperialismo yanqui como su peor enemigo.Estados Unidos mantiene también la ley de ajuste cubano, que obliga a las autoridades migratorias norteamericanas a aceptar en su territorio a todos los cubanos que pidan asilo político, aunque entren legalmente en rústicas balsas. Esto ha contribuido a ahondar el drama cubano. Muchos jóvenes, desesperados por salir de su país y que Estados Unidos no admite como inmigrantes, se lanzan al mar y mueren en el intento. La ley provoca además molestias a Washington, que ve con impotencia cómo un incesante goteo de balseros inunda su país.

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Según los acuerdos migratorios firmados entre EE UU y Cuba en 1984, Washington puede conceder anualmente hasta 20.000 visados de inmigrante y 3.000 de refugiados políticos. Este año sólo proyecta otorgar 1.700 visas de inmigrante, según reconoce William Griffith, cónsul de la Sección de Intereses de Estados Unidos en Cuba (SINA).

El último incidente de esta singular guerra fría ocurrió el lunes, cuando uno de los marines que protegen la entrada del SINA en el malecón de La Habana echó a un cubano que intentaba refugiarse en el recinto diplomático. Según fuentes cercanas a la representación de Estados Unidos, el marine "creyó" que se trataba de un ladrón, pero el hecho se produce cuando varios cubanos han intentado asilarse en embajadas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 18 de septiembre de 1993