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Crítica:CINE: EL ABOGADO DEL DIABLO
Crítica

Una de juicios

En un momento como el actual donde los directores hacen dos o tres laboriosas películas para luego desaparecer, la figura de Sidney Lumet parece insólita. A sus 69 años ha dirigido 40 películas en 36 años de profesión.Esto le da un oficio, una soltura con la cámara y los actores, que hoy cada vez tienen menos directores y que es la principal baza de El abogado del diablo. Las largas escenas están resueltas con una sencillez y eficacia narrativas a base del hábil empleo del tradicional plano-contraplano, como cada vez resulta más difícil hacer en el cine actual.

Junto al realizador Sidney Lumet se sitúan el famoso productor Martin Ransohoff, un profesional con una trayectoria mayor o similar a la suya, y el guionista Larry Cohen, un director de películas de terror, de irregular trayectoria. Su trabajo conjunto da como resultado un bien rodado y sólido policiaco que se sitúa dentro del más clásico y tradicional cine de juicios.

El abogado del diablo

Director: Sidney Lumet. Guionista: Larry Cohen. Fotografía: Andrzej Bartkowiak. Música: Evan Lottman. Estados Unidos, 1993. Intérpretes: Rebecea DeMornay, Don Johnson, Stephen Lang, Jack Warden. Estreno en Madrid: Coliseum, Amaya, Novedades, Aluche, Parquesur, Albufera Multicines, Burgocentro Multicines, Multicines Villalba, Multicines Pozuelo, Minicines Majadahonda, Multicines Fuenlabrada, 7ª Arte Multisalas, Multicines La Dehesa, Multicines Coslada, Las Rozas Multicines, Multicines El Círculo Torrejón de Ardoz y California (versión original subtitulada).

El abogado del diablo, plantea el duro enfrentamiento entre una famosa abogada criminalista y un apuesto mujeriego, acusado de tirar por la ventana de un alto edificio a su rica esposa. Todo gira en torno a cómo la fascinación inicial que produce a la abogada este insólito personaje, se va transformando en desconfianza para llegar todavía más lejos, en una especie de bien desarrollado juego entre el ratón y el gato, donde alternativamente se intercambian sus papeles.

Con un brillante arranque y un tradicional final inesperado, a pesar de su buen desarrollo dramático, tiene una parte central un tanto lenta y discursiva. Aunque el principal defecto, ¿o quizá virtud?, de El abogado del diablo es que se mueve tan dentro del típico esquema de película de juicios que todo suena a demasiado conocido.

Dentro del conjunto destaca la excelente fotografía de Andrzej Bartkowiak, y en menor medida la interpretación. Don Johnson es un actor muy limitado, pero da tan bien el tipo que resulta convincente, aunque le falta misterio a su personaje. Y una vez más, Rebecca DeMornay aparece demasiado fría dentro de su personal belleza.

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