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El Ejército de Nicaragua asegura que no hay amenaza golpista contra Chamorro

El anuncio de la sustitución el año que viene del comandante en jefe de las Fuerzas Armadas nicaraguenses, general Humberto Ortega, hecho durante la noche del jueves (hora peninsular española) por la presidenta Violeta Chamorro, ha provocado la ira de los militares y desencadenado una grave crisis política en el país. El jefe del Estado Mayor del Ejército, el general Joaquín Cuadra, tuvo que aparecer en público unas horas después del anuncio para asegurar que "no hay ninguna insubordinación" dentro de la institución y que "no hay riesgo de golpe militar".

Este pronunciamiento de la cúpula militar se produjo después de que Violeta Chamorro dirigiera por televisión un mensaje a la nación en el que anunciaba profundos cambios en las Fuerzas Armadas para "continuar la institucionalización del Ejército, como corresponde a toda sociedad democrática", que incluirán la sustitución de su máximo responsable. Chamorro aseguró que no se dejaría "intimidar por ninguna agresión". La presidenta, acompañada de todo su Gabinete y aparentemente muy nerviosa, había hecho el anuncio en el acto comemorativo del 14º aniversario de la fundación del Ejército Popular Sandinista.Mientras que el Gobierno estadounidense se felicitó ayer por la decisión de la presidenta de Nicaragua, el líder de la oposición sandinista y ex presidente del país, Daniel Ortega, afirmó que el anuncio de la futura destitución de su hermano se debe a presiones de la "extrema derecha" de Estados Unidos.

Chamorro reveló que ya había comunicado la noticia al propio Humberto Ortega el pasado 30 de agosto, lo que provocó, según dijo, un "reclamo inoportuno" del jefe del Ejército.

Poco después del anuncio, el general Ortega, en compañía de su hermano, mantuvo un fuerte enfrentamiento verbal con la presidenta en presencia de autoridades nicaragüenses y miembros del cuerpo diplomático. "Quiero que sepas que yo dije ante los periodistas que me voy a ir conforme a las leyes de Nicaragua", gritó Ortega a Chamorro, a lo que replicó la interpelada: "Soy la presidenta electa por el pueblo y a mí nadie me levanta la voz". En la disputa también intervino Daniel Ortega, quien espetó a la jefa del Estado: "Usted no es la dueña de Nicaragua". Incluso el general Cuadra se dejó oír al acusar al ministro de la presidencia, Antonio Lacayo, de haberse "vendido a los gringos".

El Gobierno remitió a la Asamblea Sandinista, máximo órgano del Frente Sandinista, una carta firmada por quince ministros para protestar por "la inaceptable falta de respeto" de Daniel Ortega a la presidenta del país.

El Consejo Militar del Ejército se reunió con carácter de urgencia y aprobó una declaración en la que rechaza el relevo del general Ortega y niega que planee un golpe de Estado y que se haya insubordinado. El general Cuadra recordó luego a la presidenta que corresponde al Consejo Militar de las Fuerzas Armadas, compuesto por 30 oficiales superiores, proponer al sustituto de Ortega y aseguró que "el golpe de Estado se lo quisieron dar al comandante en jefe".

Humberto Ortega, de 45 años, pertenece al sector más moderado del sandinismo. Pidió varias veces la apertura de un "diálogo nacional" para resolver la grave crisis política que atraviesa el país, y criticó incluso algunos aspectos de la política seguida por los sandinistas cuando se encontraban en el poder. Su destitución, sin embargo, era reclamada, desde la llegada de Chamorro al poder, por los sectores políticos nicaragüenses más conservadores, que no cejaban en su empeño.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 4 de septiembre de 1993

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