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'Recontras' y sandinistas reavivan en Nicaragua el fantasma de la guerra

Llamamiento de Daniel Ortega al comando sandinista para que no se deje llevar por la violencia

El secuestro de 37 personas, en su mayoría militares, por los recontras y la respuesta sandinista de tomar como rehenes a los líderes de la Unión Nacional Opositora (UNO), entre ellos el vicepresidente de la República, Virgilio Godoy, han sumido a Nicaragua en su peor crisis desde que las elecciones democráticas dieron el poder a Violeta Chamorro, el 25 de febrero de 1990. El fantasma de la guerra a la que entonces se puso fin vuelve a planear sobre el país centroamericano.A las órdenes del ex mayor sandinista Domingo Mendoza, con la cara cubierta por un pañuelo blanco, en traje de camuflaje y armados hasta los dientes, los 15 hombres que retienen a 11 dirigentes de la UNO y a 22 empleados se han mostrado dispuestos a canjear a sus rehenes por los 37 militares, funcionarios y políticos, incluidos dos viceministros y tres diputados sandinistas, que el jueves cayeron en manos de 150 antiguos contras rearmados. El ex presidente Daniel Ortega, junto a una comisión de alto nivel, consiguió anoche en Managua que el comando sandinista accediera a liberar a dos dirigentes de la UNO y ocho empleados.

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Sin embargo, los recontras, encabezados por José Ángel Talavera, alias El Chacal, se negaron a recibir a una delegación similar e insistieron en que no liberarán a un solo hombre hasta que no sean destituidos el ministro de Defensa, Humberto Ortega, y el de la Presidencia, Antonio Lacayo, yerno de la presidenta.

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Chamorro pide la liberación conjunta de los rehenes

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"Los nicaragüenses nos hemos convencido de que la única manera de arreglar las diferencias es mediante el diálogo y la comprensión mutua", declaró en la madrugada del sábado en un discurso radiado a la nación la presidenta Violeta Barrios de Chamorro. Para entonces ya se sabía que un grupo sandinista había decidido tomarse la justicia por su mano y había asaltado la sede de UNO. Chamorro pidió "decir un basta ya al odio, la violencia, la incomprensión y la intolerancia". En esa misma madrugada, la presidenta convocó a los líderes sandinistas y de la UNO a una reunión urgente para "aunar esfuerzos" que permitan la liberación de los 70 rehenes.

El ex presidente y líder sandinista Daniel Ortega hizo un llamamiento a los ex soldados sandinistas del Comando 40 para que "actúen con disciplina" y no se dejen llevar por la violencia, que puede hacer que esta crisis finalice en una tragedia. Ortega pidió a ambos grupos de captores que renuncien a una actitud que no contribuye a la pacificación del país y se manifestó a favor de que se depongan las armas y se beneficien de una amnistía.

En el cerro Zúngano, cerca de la norteña localidad de Cailatú, en las proximidades de la frontera hondureña, las palabras de Chamorro y Ortega suenan a hueco. Los rehenes tomados por los recontras colaboraban con la Comisión Internacional de Apoyo y Verificación (CIAV) de la Organización de Estados Americanos (OEA) en el desarme de los 1.500 sandinistas y contras que se negaron a reinsertarse en la sociedad civil y cuyas acciones impiden la estabilización del país, informa Efe.

Una delegación de la CIAVOEA, encargada de verificar el cumplimiento de los derechos civiles, políticos y económicos de los 22.000 ex combatientes que se desmovilizaron en junio de 1990, se ofreció a mediar en el secuestro. La delegación viajó el viernes a cerro Zúngano y ayer se entrevistó con El Chacal.

En Managua, mientras tanto, un grupo de unos 12 a 15 hombres, armados con fusiles AK destruyó parcialmente los estudio de Radio Corporación, una emisora antisandinista. Los encapuchados irrumpieron a balazos en los estudios y golpearon a un empleado y a una ex viceministra.

Con el paso de las horas la tensión aumentaba. La capital nicaragüense era ayer un hervidero de rumores, entre ellos que el grupo de Domingo Mendoza, denominado Comando 40 por la Dignidad de la Soberanía, había dado un ultimátum a El Chacal para resolver los secuestros simultáneamente antes de las 16.30 horas (23.30, hora peninsular española).

Mendoza amenazó con matar a sus cautivos si el Ejército y la Policía Intentaban rescatarlos. En los primeros momentos del secuestro, un grupo de simpatizantes de UNO trató de liberar a la cúpula de esta coalición, que agrupa a 11 partidos. Hubo un intercambio de disparos, pero no se produjeron víctimas. Inmediatamente después, la policía acordonó la zona y accedió a la demanda de Mendoza de mantener a sus efectivos a un mínimo de 200 metros del edificio.

Los rehenes, según las declaraciones emitidas por radio, se encuentran repartidos en varias salas de la sede nacional de la UNO, un edificio de una sola planta en un barrio residencial de Managua.

El Comando 40 pidió al Gobierno un helicóptero para trasladarse con los secuestrados a un lugar no precisado del departamento de Nueva Segovia, fronterizo con Honduras, donde efectuarían el canje por los rehenes que tiene el Frente Norte 380, que dirige El Chacal. Solicitaron, además, la mediación del cardenal nicaragüense Miguel Obando y Bravo.

Alfredo César, ex presidente de la Asamblea Nacional y dirigente de UNO, que se encuentra entre los rehenes, declaró a través de la radio sandinista que informa de los pormenores del secuestro, que el Consejo Político de la UNO estaba reunido analizando la situación planteada por el secuestro del cerro Zúngano cuando el local fue tomado por el comando sandinista. El diputado Aldolfo García Esquivel, miembro del Consejo Político de la UNO, fue liberado por sufrir hipertensión y necesitar asistencia médica.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 22 de agosto de 1993

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