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Managua envía tropas a la zona donde los "recontras" retienen a 37 funcionarios

La presidenta de Nicaragua, Violeta Chamorro, envió ayer unos 400 soldados hacia Cailatú, cerca de la frontera con Honduras, donde en la noche del jueves un grupo de recontras (antiguos guerrilleros antisandinistas que se niegan a entrar en el proceso de pacificación) secuestró una delegación formada por 30 militares de las Brigadas Especiales de Desarme y siete civiles. Entre estos últimos figuran los viceministros de Trabajo y de Acción Social, y tres parlamentarios. El Gobierno también envió a la zona helicópteros, vehículos blindados y artillería.Fuentes oficiales afirmaron que el Gobierno "de ninguna manera negociará bajo la presión", y los observadores en Managua esperaban anoche un asalto militar para liberar a los rehenes, a pesar de que los secuestradores han amenazado con matarlos a todos en caso de intervención del Ejército.

El grupo de oficiales se dirigía a la zona para dialogar con los recontras sobre los programas de desarme. Los secuestradores, que dejaron en libertad a unos periodistas y a un diputado de la Unión Nacional Opositora (UNO), pertenecen al autodenominado Frente Norte 380, grupo dirigido por José Ángel Talavera, Chacal. Este exige la destitución del jefe del Ejército, el general Humberto Ortega, y del ministro de la Presidencia, Antonio Lacayo. Este último ha suspendido el viaje que realizaba en El Salvador debido "a las persistentes lluvias". A su vuelta a Managua, Lacayo declaró anoche que los rebeldes habían violado los acuerdos que firmaron el pasado mes de julio respecto de las condiciones de su desarme.

Reacción de Chamorro

"Ya no estamos para secuestros", dijo la presidenta Chamorro, que hizo un nuevo llamamiento a la entrega de las armas y a la reconciliación. El Gobierno, dijo el viceministro de la Presidencia, trata de entablar contacto con secuestradores y rehenes. Los captores han pedido que el arzobispo de Managua, el cardenal Miguel Obando, actúe como mediador. El prelado precisó que aceptaría jugar este papel sólo si se le pedía también el Gobierno.Chacal también desea la intervención del director del diario La Prensa, Pablo Antonio Cuadra, y del ex presidente del Banco Central Francisco Mayorga.

El secuestro ocurrió sólo dos días después de que el Parlamento nicaragüense aprobara una amnistía amplia para todos los grupos rearmados con el fin de animar a los casi 1.400 hombres que operan en el norte y en el este del país a reintegrarse en la vida CMI.

El jefe de los secuestradores, que aseguran poseer 11 misiles tierra-aire, declaró a los periodistas liberados que habían tomado a los rehenes al enterarse de que el Ejército iba a lanzar una ofensiva contra ellos después del 31 de este mes, cuando vence el último plazo dado por el Gobierno para el desarme de los ex combatientes.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 21 de agosto de 1993