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Fidel Castro asegura que nunca impulsará en Cuba una 'Perestroika' como la soviética

El presidente cubano, Fidel Castro, aseguró ayer que está dispuesto a hacer concesiones y "todo lo que sea necesario para salvar la revolución, la independencia y las conquistas M socialismo", pero que jamás impulsará una perestroika que siente las bases para la destrucción del régimen que él mismo creó hace 34 años. "No podemos cometer esos errores [los de la URSS], no podemos destruir el partido, el Estado y el Gobierno", indicó Castro.

El líder de la revolución cubana habló la noche del lunes (madrugada de ayer en España) durante el acto de conmemoración del 400 aniversario del asalto al cuartel Moncada, acción que marcó el comienzo de la lucha armada y que propició el triunfo guerrillero en 1959. Sin embargo, a diferencia de los tradicionales discursos del 26 de julio, en esta ocasión no quiso hablar de hazañas y logros de la revolución. "No es momento de pensar en lo que hicimos, sino en lo que debemos hacer ahora para salvar nuestra obra", señaló.El presidente cubano aprovechó su discurso para confirmar y explicar algunas de las próximas reformas, las cuales provocaron en la isla una ola de especulaciones la semana pasada. Entre ellas están: despenalizar la tenencia de divisas, incrementar los permisos de viajes a los cubano-norteamericanos que deseen visitar a sus familiares en la isla, permitir que los cubanos reciban dinero del extranjero y puedan usarlo en dólares, propiciar una mayor apertura a las inversiones extranjeras y, posteriormente, adoptar una serie ¿le medidas organizativas de la economía interna que permita "estimular a los trabajadores".

Tragarse un privilegio

Castro aclaró que todas estas medidas son "necesarias para salvar la revolución", pese al coste social que puedan tener y que su éxito dependerá de que el pueblo las comprenda". Y añadió: "Ahora la gente que reciba dinero tendrá privilegios, pero hace falta comprensión, no remordernos los hígados, pues esa no sería la actitud correcta de un revolucionario, quien pasa la vida sacrificándose". Y agregó que, a partir de ahora, "si para salvar esta causa noble hay que tragarse un privilegio, hay que hacerlo", si bien señaló que en su país no se van a cometer errores y "locuras" como las de la URSS.El líder comunista, quien cumplirá 67 años en agosto, advirtió que, a pesar de lo desesperado de la situación, "no se puede trabajar con premura", pues cada reforma tiene sus consecuencias. Según Castro, se trata de "salvar la revolución", no de "vender ni entregar el país" al enemigo, por más restricciones y dificultades que haya que soportar. Reconoció que la escasez continuará. "¿Cuándo llegará el día que desaparezca la libreta de racionamiento?", se preguntó; respondiendo: "Quizá sus nietos o biznietos lo puedan ver".

Castro pronunció su discurso ante 3.000 personas en el teatro Heredia, de Santiago de Cuba, algo inusual, pues las conmemoraciones del 26 de julio son siempre actos de masas con 300.000 participantes. "Había que ser austeros, como lo exige la realidad", explicó.

Esa realidad es la que impuso, según Castro, la despenalización de la posesión de dólares y la liberalización de la entrada de dinero del extranjero, debido a que el "país carece de divisas y las necesita para comprar petróleo, medicinas y alimentos".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 28 de julio de 1993

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