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Crítica:MÚSICA
Crítica

Los divos del siglo XXI

La Orquesta Sinfónica y Coro de Radiotelevisión Española ha tenido una feliz idea, sin másfallo que realizarla en plena canícula: la de presentar a algunos grandes premios de los concursos internacionales de canto que se celebran en Espafia: Bilbao, Francisco Viñas de Barcelona, Julián Gayarre de Pamplona y Alfredo Kraus.El teatro Monumental se llenó la noche del viernes de un público, mayoritariamente juvenil, que siguió con interés y hasta un punto de pasión las actuaciones de quienes serán divos del siglo XXI, acompañadas por la orquesta y coro de la casa bajo la dirección de Odón Alonso.

Hubo, entre aria y aria, las habituales intervenciones orquestales: oberturas, intermedios, coros y escenas de las Bodas de Fígaro, El barbero de Sevilla, Nabucco y Carmen. Por dos veces actuaron los artistas premiados: voces frescas, siempre atractivas y valiosas movidas por técnicas considerables y tocadas, en diverso grado, por un efectivo mordente. Y reinó el buen criterio de agrupar fragmentos de una misma ópera o autor, con lo que se evitó el incómodo ir y venir de la atención de un compositor a otro distinto, de un siglo al si guiente, de una a otra lengua.

Gala lírica

Orquesta Sinfónica y Coro deRadiotelevisión Española. Director: Odón Alonso. Intérpretes: Marcin Bronikowski, Sung Eun Kim, Katia Lytting, Vicente Ombuena, Erniko Suga, Valentina Valente y Malgorzata Walewska. Teatro Monumental. Madrid, 9 de julio.

Difusión

La verdad es que todo, en conjunto, funcionó bien y fue grabado por TVE y RNE, con lo que la difusión de las nuevas estrellas alcanzará mayor amplitud. La italiana Valentina Valente, premio Gayarre, interpretó E Sussana non vien, de Mozart, con fino estilo y gran musicalidad, aunque luciera con mayores brillos en su aria de Capuletti e Montecchi, de Bellini, modelo del mejor belcantismo.Marcin Bronikowski, barítono de 25 años, también premio Gayarre, expuso con nobleza de timbre y línea otro aria de Las bodas y la de Don Carlos (Per me giunto), de Verdi, y en ambos estilos demostró méritos que le aseguran una gran carrera.

Dos voces orientales dejaron bien claro hasta qué punto el arte occidental ha sido asimilado por los intérpretes de Oriente y no de una manera superficial. La japonesa Erniko Suga dio fuerte emoción a Regnava nel silenzo, de Lucia, y Caro nome, de Rigoletto, en tanto la surcoreana Sung Eun Kim triunfó plenamente en el aria de la locura de la citada ópera donizettiana y en la cavattina de El barbero. Una y otra justificaron sus premios en los concursos Alfredo Kraus y Francisco Viñas.

También fue premio Viñas el tenor valenciano Vicente Ombuena, ya conocido aquí y fuera de aquí. Quizá no sea una voz espectacular, pero se trata de un cantante de alta profesionalidad y temprana experiencia, como se evidenció en sus fragmentos de Lucia y Rigoletto.

El resgistro de mezzo quedó representado por la polaca Malgorzata Walewska, premio Kraus, y la sueca Katia Lyting, premio de Bilbao. Una y otra hicieron algunas de las cosas más fascinantes de la jornada; si la Walewska fue largamente aplaudida por su impactante expresividad en el aria de Sansón y Dalila y el señorío, carente del menor tópico, con que abordó la habanera de Carmen, la Lyting dio lecciones de bien cantar en Werther y Trovatore (Stride la vampa). La segura intervención de orquesta y coros y la firmeza y flexibilidad del director Odón Alonso redondearon esta experiencia, que será interesante repetir.

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