El Gobierno portugués culpa a los médicos de la muerte de varios enfermos renales en Évora

¿Quién mató a los enfermos renales sometidos a hemodiálisis en el Policlínico de Évora? El interrogante sobre los sucesos que han causado la muerte de nueve pacientes entre el 3 de marzo y el 20 de mayo, según datos oficiales, o de 15 o 16, según otras fuentes, sigue abierto. De hecho, el informe encargado por el Ministerio de Sanidad ha derivado en un nuevo enfrentamiento entre el Gobierno y los médicos, al responsabilizar directamente a cinco facultativos y cuatro técnicos que mantuvieron el centro en funcionamiento sin controlar los metales suspendidos en el agua. No ha quedado probado que la administración del hospital tuviese conocimiento de la situación. El caso se ha transformado en una batalla jurídica.

El informe relaciona la muerte de los pacientes con los altos niveles de aluminio presentes en el agua de la red pública, por lo que también acusa al Ayuntamiento de no mantener las debidas garantías de seguridad. Este, por su parte, reconoce que suministró, a partir de enero de 1993, agua con un porcentaje de aluminio superior al máximo legal de 0,2 miligramos por litro. Los niveles llegaron a ser de 7 a 12 veces superior a ese máximo permitido, atribuyendo esa situación a la sequía prolongada y a la contaminación de los embalses de captación, pero asegura que la concentración de aluminio nunca ha alcanzado un nivel que impida su utilización en los centros de hemodiálisis, "siempre que éstos tengan sus propios sistemas de tratamiento del agua en perfecto estado de funcionamiento".Según el Ayuntamiento, los médicos detectaron hace dos anos un aumento de la cantidad de aluminio en la sangre de varios enfermos, y la administración del hospital no tomó ninguna medida para investigar y resolver la anomalía. En este sentido, está confirmado que los filtros utilizados en el centro de hemodiálisis no funcionaban y obligaron a los técnicos a utilizar un control que imposibilitaba medir los metales en suspensión. El informe, hecho público el 5 de mayo, responsabiliza en ese capítulo a un técnico y tres electricistas que trabajan en la unidad.

Filtros viejos

Los cinco médicos inculpados, y en particular el responsable del servicio, que dimitió al estallar el escándalo, afirman, por el contrario, que tenían solicitada desde hace mucho tiempo la compra de nuevos filtros. Y afirman que fue rechazada por la administración invocando la "política de contención de gastos" impuesta por el Ministerio de Sanidad. Para la administración, el tiempo de utilización no justificaba la adquisición de nuevos sistemas de filtros; tan sólo una limpieza cuidada y regular de los mismos.El colegio de médicos ha rechazado el informe al considerar que "atribuye a los facultativos el papel de chivos expiatorios, al tiempo que escamotea, el papel de los máximos responsables de la dirección del hospital". Por ello, ha pedido la 1misión del Consejo de Administración del hospital, así como el cierre inmediato del centro.

Están en curso otras investigaciones simultáneamente. Una de ellas realizada por la Fiscalía General de la República, que ha ordenado, entre otras medidas, la exhumación y autopsia de los pacientes, del centro de hemodiálisis de Évora muertos este año. A su vez, la Asociación Nacional de Insuficientes Renales acaba de anunciar que va a querellarse contra el Ministerio de Sanidad para pedir una indemnización para las víctimas y sus familiares.

Politizado

El caso Évora sigue provocando una gran polémica en Portugal, entre acusaciones de "politización" de este "dramático accidente". El Ayuntamiento de Évora, de mayoría comunista, acusa al partido del Gobierno, el Socialdemócrata (PSD), de querer aprovecharse de la situación para su campaña electoral local con vistas a las elecciones municipales del próximo otoño.Partidos de la oposición y sindicatos ven en. el caso Évora un ejemplo de las dramáticas consecuencias de la política economicista del Ministerio de Sanidad. "Cuando los criterios de rentabilidad económica prevalecen sobre el respeto a la vida humana, y cuando se entrega la administración de los hospitales y otros centros de sanidad a gestores y administradores sin experiencia médica, es inevitable que se llegue a sacrificar la salud y la vida de las personas subrayan los sindicatos de médicos y enfermeros. Éstos están en lucha contra el anunciado despido de centenares de técnicos, enfermeros y empleados contratados para completar las plantillas de varios centros sanitarios.

* Este artículo apareció en la edición impresa del lunes, 31 de mayo de 1993.

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