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Solana defiende la política de contención en Bosnia frente a los que exigen medidas drásticas

El ministro de Asuntos Exteriores español, Javier Solana, defendió la política de contención europea en Bosnia y aseguró que el triunfo de esta estrategia frente a las presiones de los que exigían medidas más drásticas, es lo que ha impedido el empeoramiento de la situación en los Balcanes. "En diciembre nos enfrentábamos a la necesidad de impedir que el frío matara a medio millón de personas y a que el conflicto no se extendiera a Kosovo. Ninguna de esas cosas ha ocurrido", dijo ayer en Nueva York para defender la postura de no intervención que el Gobierno de Madrid comparte con Moscú, París y Londres.

El primer acuerdo conjunto para frenar la matanza en los Balcanes ha sido rechazado tanto por los bosnios musulmanes, que ayer acusaron a Rusia de estar jugando un papel "absolutamente inaceptable", como por los bosnios serbios y ha unido en repulsa las voces de los representantes republicanos y demócratas en el Congreso de EE UU.En defensa de lo que algunos califican como el triunfo de la pasividad europea, el ministro español dijo: "En este momento este conflicto no tiene una salida militar, lo cual no quiere decir que una medida de este tipo no sea necesaria en el futuro". Solana, que se entrevistó ayer con el secretario general de la ONU, Butros Gali, manifestó que EE UU había variado su postura inicial después de conocer la realidad yugoslava a través de los ojos de los países europeos con tropas en la zona. Sin embargo, la evolución de la decisión de Clinton ha sido interpretada en EE UU de una manera distinta.

El presidente norteamericano, Bill Clinton, está haciendo frente a los que le reprochan el que haya cedido ante los europeos y haya abandonado su táctica inicial de bombardear las posiciones serbias y levantar el embargo de armas para permitir a los musulmanes de Bosnia defenderse de sus agresores.

Crear guetos

A cambio, Estados Unidos ha firmado un programa que prevé la creación de "zonas seguras" alrededor de seis ciudades musulmanas, un cordón de protección que corre el riesgo de convertir las áreas en guetos. Además el documento ha sido interpretado como un aval de las conquistas serbias ya que no establece plazos concretos para la retirada de las tropas que han ocupado ya el 70% del territorio de Bosnia.

En el Congreso norteamericano se ha criticado el cambio de posición de la Administración Clinton como una peligrosa prueba de debilidad tanto para el papel que Estados Unidos debe jugar en el mundo como para el pueblo bosnio. La oposición a la decisión del presidente parte incluso de algunos representantes de su propio partido. El senador demócrata por Nueva York, Patrick Moynihan, dijo que con este nuevo plan Estado Unidos está "Iegitimando el genocidio".

El senador Bob Dole, representante de la minoría republicana del Senado, explicó que, con la firma del plan conjunto, Estados Unidos está apoyando la desaparición de Bosnia como Estado.

El secretario de Estado, Warren Christopher, que viajó a principios de este mes a Europa para tratar de convencer a sus socios europeos de la necesidad de una intervención militar para frenar los enfrentamientos, se sentaba el sábado junto con sus homólogos de Rusia, Reino Unido, Francia y España para acatar un plan impulsado por el Gobierno de Moscú.

Portavoces de la Casa Blanca han destacado que EE UU prefería llegar a una conclusión antes que asistir con los brazos cruzados a la matanza de los Balcanes. El plan occidental, que los europeos defienden como el único viable, es la primera iniciativa en la que se ponían de acuerdo los cinco países desde hacía meses, sin embargo parece que al margen del valor simbólico de una acción, el plan ha creado más problemas que soluciones.

El secretario general de la ONU, Butros Gali, expuso el pasado domingo las dificultades a las que se enfrenta el organismo internacional en estos momentos. "El Consejo de Seguridad ha adoptado 35 resoluciones y ha emitido 29 declaraciones sobre Yugoslavia, diciéndole a la ONU lo que debe hacer", explicó Butros Gali "pero no tengo ni más dinero, ni más tropas".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 25 de mayo de 1993

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