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APOTEOSIS MÚSICO-VISUAL EN MADRID

Mejor , la tierra que en el cielo

U2Paul Hewson Bono (voz, guitarra), David Evans The Edge (guitarra, teclados), Adam Clayton (bajo), Larry Munen (batería, percusión). 60.000 personas, Precio: 3.900 pesetas. Estadio Vicente Calderón. Madrid, 22 de mayo.

"Impactante, espectacular, vanguardista, deslumbrante, apoteósico, palpitante". Eran algunos de los calificativos que anunciaban la visita a Madrid del Zoo TV Tour, el último espectáculo de U2 que lleva rodando por el mundo algo más de un año, y que se presentó en San Sebastián y Barcelona en 1992. Mucha atención sobre el montaje; menos sobre la música. Una vez visto y escuchado al grupo irlandés sobre el abarrotado estadio Vicente Calderón, resulta comprensible el orden de prioridades.

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, Con 230 millones de pesetas' de recaudación, 250 monitores de televisión -repartidos en tres enormes módulos, otros cuatro más pequeños y algunos retales sobre el escenario- y 140 pantallas de sonido, se pueden hacer muchas cosas. En re-sumen, dos: utilizar la imaginación o llevárselo muerto, según el dicho popular.

Cuando cuatro horas antes de que U2 saltase al escenario, un grupo de animación músicoteatral -percusiones, cabezudos, globos saliendo de un enorme aspirador... enfin, ya se sabe- comenzó a calentar el ambiente, todos apostaron por lo imaginativo.

Imaginativo fue también Utali Saints, el primer grupo teloneró, una excelente agrupación tecno y multiestilística. Los Ramones añadieron su dosis de energía concentrada y, una hora después, Brian Eno puso en marcha la estación de telecomunicaciones aeroespacial que ha diseñado como centro de operaciones para el espectáculo de U2. Impactante, espectacular, vanguardista, deslumbrante, apoteósico, pal-pitante... En suma, impresionante.

La cantidad de impactos visuales por segundo que abrió el concierto, puede dar materia para escribir un libro sobre lo subliminal, aunque lo subliminal al principio era la música. La sofisticación tecnológica, la descarga de imaginería y de propuestas textuales fue, sencillamente, abrumadora.

Debajo, en el esceriaria, Bono, The Edge, Adam Clayton y Larry Mullen eran una parte más del espectáculo, y no la principal. Afortunadamente, la imagen cedió en importancia y la música de U2 se hizo señora de la noche, impulsada como pocas veces se ha visto por un público absolutamente entregado y compenetrado al límite con la propuesta estético-músical de los irlandeses.

Desde su aparición en 1980, U2 siempre se ha caracterizado por su dramatismo interpreta_ tivo, ciertas dosis de lirismo añadidas con el paso del tiempo, y un concepto sonoro que Phil Spector popularizó en los 60 como muralla de sonido.Una idea que Daniel Lan Brian Eno, dos de los sigri tivos productores del cua conocen al dedillo.

En Madrid, la murall china porque el sonido n especialmente brillante, da tecnología utilizada. As matices de la guitarra de Edge apenas existieron, el de Mullen atronaba y el no contribuyó a enrique diferenciar planos son Pero Bono es un cantan amplio registro, y su voz carisma pudieron con tod

Problemas sonoros al gen -¿quién se fija en el s cuando va de fiesta?arrasó. Con suma habil redujo distancias cuando zó una breve selección

canciones, homenaje a

Holiday incluido, en el mi cenario situado en el cent estadio. Fue cuando el

pareció más humano, lej abrumador decorado. cuando la música cobró

sentido, escapando de lo minal. Fue cuando U2 d tró que mejor en la tierr en el cielo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 23 de mayo de 1993