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El ex director del FBI era homosexual y un jugador empedernido, según un documental de la televisión pública de Estados Unidos

Washington John Edgar Hoover era homosexual y un jugador empedernido, según un nuevo documental de PBS (la televisión pública de Estados Unidos) que pretende confirmar los persistentes rumores sobre la presunta homosexualidad del por mucho tiempo director del FBI (Buró Federal de Investigación) y, además, juzgarle por su fracaso al intentar cortar de raíz el crimen organizado."La corrupción personal de Hoover", dice el programa Frontline, "corrompió la propia misión del FBI en la época en que Hoover fue director [desde 1924 hasta su muerte, en 19721 cuando la Mafia se hizo rica y poderosa".

Sin embargo, la gente que conoció a Hoover y estudió su carrera dice que el documental La vida secreta de J. Edgar Hoover sólo resucita rumores no comprobados sobre el ex director del FBI.

Preguntado sobre si Hoover era homosexual, William Corson, un antiguo funcionario de contraespionaje que trabajó con Hoover en los años sesenta, declaró a Newsday: "Eso es un puro disparate. Son el tipo de fantasías que la gente trata de vender como si fuese un carame10

Los productores del documental alegan que han profundizado y trabajado con mucho ahínco para hallar la verdad. "Puede pensar que todo el mundo lo ha hecho, y luego uno comprueba que no ha sido así", afirma el productor de Vida secreta, William Cran.

El documental destaca que el FBI de Hoover ignoró a la Mafia cuando se estaba organizando a nivel nacional. Sin embargo, mientras Hoover estuvo negando públicamente la existencia del crimen organizado se codeaba con figuras de esa chusma, acusa Frontline.

Richard Helms, cuya carrera como director de la CIA (Agencia Central de Inteligencia) coincidió con los años de Hoover, al que veía frecuentemente, ha declarado: "En lo que respecta a la Mafia, siempre pensé que la razón por la que J. Edgar nunca se encargó de ella no tuvo nada que ver con el chantaje, sino con el hecho de que estaba preocupado de que su amado FBI resultase salpicado por todo el dinero que estaba chapoteando alrededor de la Mafia; que ese dinero podía comprar a algunos de sus agentes, o sobornarlos o corromperlos. Quería un equipo limpio".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 9 de febrero de 1993