Clinton se arrodilla ante Kennedy

Apoteosis populista del presidente electo en Washington antes de su toma de posesión

Inclinado ante la tumba del presidente John Kennedy, su héroe político y el hombre a quien espiritualmente sucede, Bill Clinton buscó ayer inspiración para resolver la grave situación internacional a la que se enfrentará cuando hoy tome posesión de la presidencia de Estados Unidos. Clinton, que había prometido centrarse en los asuntos domésticos, llega a la Casa Blanca con las Fuerzas Armadas norteamericanas rodeando Irak en posición de combate y preocupado por la posibilidad de que ese conflicto mine la popularidad con la que asume el cargo.

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Bill Clinton rompió su apretado programa para acudir al cementerio de Arlington, donde reposan los restos del presiden te asesinado, que también heredó de otra Administración la semilla que se acabó convirtiendo en la crisis de los misiles de Cuba. Mientras el presidente oraba se reproducían los incidentes bélicos en Irak, donde Clinton insiste en que manten drá la misma política de pre sión militar que su antecesor, George Bush. Clinton se tomó ayer las últimas horas de respiro y de fiesta antes de que el equipo de la nueva Administración se haga cargo de una situación heredada de los funcionarios republicanos, que ayer abandonaron sus puestos, por orden de Bush sin esperar a que el nuevo presidente eligiese a todos los sustitutos. Finalmente, y tras una petición expresa, el presidente ha conseguido retener a tres colaboradores de Bush hasta que decida sus sustitutos. Entre ellos está Edward Djerejian, un diplomático de carrera que seguirá como subsecretario de la delicada parcela que incluye Oriente Próximo. También seguirá Dennis Ross, un estrecho colaborador del ex secretario de Estado James Baker, quien está considerado como el arquitecto de las conversaciones de paz árabe-israelíes. Bernard Aronson permanece como secretario para Asuntos Iberoamericanos.Desde que llegó el domingo a Washington, Clinton ha tratado de tranquilizar a los demás poderes de este país asegurando que está listo para hacerse cargo de la presidencia, a pesar del enrarecido ambiente internacional que le espera. "En el final de la guerra fría todavía no podemos discernir los perfiles de la nueva era que estamos viviendo, pero sabemos que es claramente una era en la que se mezclan los peligros con la esperanza", ha explicado el todavía presidente electo antes de asegurar que construirá su política sobre los aciertos de sus antecesores.Baños de multitudesBill Clinton disfrutó durante el día de ayer de su última jornada de apoteosis populista. Fue una Jornada, como las dos anteriores, de fiestas, aplausos y baños de multitudes. Los cientos de miles de norteamericanos que han llegado a la capital federal para participar en los eventos de celebración del nuevo presidente están decididos a que el conflicto con Irak no eclipse las celebraciones.La familia presidencial ha asistido a cuantos actos ha podido desde su llegada a Washington: la reunión gastronómica y folclórica en la que participan organizaciones de todos los Estados, las celebraciones del nacimiento del líder negro Martin Luther King y cenas de etiqueta a 1.500 dólares el cubierto.El martes, el presidente empezó de madrugada correteando desde la Blair House, la residencia donde ha vivido estos días, hasta la Casa Blanca, donde dormía por última vez George Bush. Luego acudió a un homenaje para niños y a otro para jóvenes. El último acto previsto ántes de que se convierta en el 420 presidente de Estados Unidos será una cena de gala en la que actuarán Aretha Franklin, Michael Jackson, Barbra Streisand y el matrimonio compuesto por los actores Warren Beatty y Annette Bening. La última aparición musical es la del grupo Fleetwood Mac, cuy a canción No dejes de pensar en el mañana fue el lema de su campana presidencial y un presagio de la situación que le viene dada.

Esos centenares de miles de personas que estos días aclaman la llegada de Clinton, que ganó la presidencia apostando por las necesidades de la política doméstica como prioridad, van a presenciar cómo el jefe del Ejecutivo se tiene que ocupar de la política internacional en primer lugar.

Sin embargo, una encuesta publicada ayer por el diario The Washington Post y la cadena de televisión ABC muestra que la preocupación principal de los norteamericanos no es precisamente la guerra en Irak, sino la reforma de la sanidad, el medio ambiente, las relaciones entre las razas, la educación y el sida.

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