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Cinco mil millones para 15.000 almas

"Más que sierra pobre, es sierra abandonada", afirma Fernando Vázquez de Prada, que dirije el Patronato Madrileño de reas de Montaña (Pamam). Este organismo, dependiente de la comunidad autónoma, tutela la comarca y su desarrollo. Las inversiones previstas entre 1989 y 1993 rondan los 5.000 milllones de pesetas para un área de 1.261 kilómetros y con apenas 15.000 habitantes -12 personas por kilómetro cuadrado- en 58 núcleos urbanos. La emigración fue muy fuerte en los años setenta.La CE, que ha reconocido la zona como objetivo 5-B (desarrollo rural), pone 4,5 de cada 10 pesetas. El resto corre a cargo del Gobierno regionaI. Las inversiones han mejorado las infraestructuras, aunque quedan carreteras deficientes. Los presupuestos -300 millones- han servido para subvencionar 111 nuevas empresas, la mayoría de hostelería.

Este sector parece el más atractivo. A fin de cuentas, el turismo es la principal expectativa de desarrollo, aunque está prohibido construir fuera de los pueblos. La industria brilla por su ausencia. La tierra es mala y los intentos de potenciar la ganadería no prosperan. "El precio del ganado ha caído desde hace cuatro años. Te pagan 6.000 o 7.000 pesetas por un cordero y el pienso cuesta 42 el kilo. El vacuno aún está peor", asegura Agustín García, alcalde socialista de La Acebeda (60 habitantes).

Vicente Sanz, de 58 años, pastorea y sueña con la capital, de la que regresó: "Las ovejas no las quiere nadie ni regaladas. Mejor comer sopa en Madrid que chuletas aquí".Ecología o desarrollo

La sierra norte se enfrenta al dilema: conservación ecológica y desarrollo no siempre hacen buenas migas. "A veces resulta que, por proteger, también ahogan", asegura Agustín García. "Es verdad que aquí se ha metido mucho dinero, pero yo, preferiría pisar barro y tener puestos de trabajo", añade.

Los pueblos están pavimentados y alumbrados. Todos tienen teléfono público, aunque en algunos casos estaba averiado. También se han construido centros culturales.

"Lo que más pide la gente es salir de aquí, moverse. Las excursiones tienen mucho éxito", explica Isabel Jaén, auxiliar de animación cultural en la zona. Celia, asistente social, no se aleja en el diagnóstico. "Soledad y aislamiento son los mayores problemas", explica en Robregordo (99 habitantes). El alcalde se ha ido a Suiza. Otros regidores viven en Madrid.

Este pueblo, junto a la carretera de Burgos, agoniza, en parte por culpa del nuevo desvío. "Lo poquito que entraba de la carretera, adiós. Esto es la muerte", reflexiona Alejandro García.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 17 de enero de 1993