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La invasión de Doñana afectó a cinco especies de aves en peligro de extinción y a miles de ánsares

La invasión de Doñana afectó a cinco especies de aves en peligro de extinción -entre ellas dos parejas de águila imperial- y a varios miles de ánsares que, procedentes del noroeste de Europa, suelen utilizar para invernar la marisma de Hinojos y la Vera de las Marismillas. Ésta es la valoración preliminar de los daños ecológicos enviada ayer por el director del parque, Jesús Casas, al juez que investiga la irrupción violenta, durante el fin de semana, de ganado, vehículos y personas procedentes de Almonte (Huelva). Los fuertes ruidos, el constante trasiego de vehículos y animales y las hoguerasahuyentaron además a unos 5.000 ánsares comunes que "ancestralmente" utilizan la zona para alimentarse.

El estudio realizado por la guardería de Doñana divide el impacto de la invasión en directo e indirecto, según se haya producido sobre las aves o a través del deterioro de la vegetación que utilizan para alimentarse o ubicar sus nidos. De ahí que las principales afectadas sean las dos parejas de águila imperial -de los 120 ejemplares que quedan en el planeta- que se encuentran en periodo de celo y cuyos nidos, situados en los lucios de Hondón y Buen Tiro, fueron pisoteados durante la invasión. El informe de Jesús Casas advierte del posible fracaso de la reproducción de las dos parejas, así como de las molestias graves sufridas por otras cuatro parejas ubicadas en la zona.La invasión repercutió además, y de forma muy especial, en la colonia de ánsares, que tu vieron que abandonar precipitadamente la zona en unas con diciones físicas casi extremas producidas por la sequía y la escasez de alimentos. La invasión afectó también de forma directa a las aves rapaces de toda la región que durante otoño e invierno se refugian en Doñana. Así, durante los días anteriores a los incidentes se habían contabilizado cinco buitres negros, unos 100 buitres leonados y 15 alimoches.Vegetación en mal estado El informe advierte al juez que los incidentes protagonizados durante el fin de semana por los almonteños que introdujeron en la zona protegida varios cientos de cabezas de ganado han producido un deterioro generalizado de la vegetación, que puede tener consecuencias graves en la próxima etapa vegetativa. Por estas circunstancias pueden sufrir daños aún no cuantificados especies en peligro de extinción (morito, avetoro y fumarel común) y otras especies amenazadas (garza imperial, unas 10 parejas; martinete, hasta 20 parejas; avetorillo común, entre, 15 y 20 parejas; aguilucho lagunero, dos parejas; calamón común, unas 50 parejas; avoceta, unas 500 parejas; canastera, más de 100 parejas; fumarel cariblanco, entre 500 y 2.500 parejas, y ganga). Otras especies no amenazadas, como el avefría, también son citadas en el informe como susceptibles de haber sido afectadas por la invasión. Los rectores de Doñana dijeron ayer que a la valoración preliminar de los daños ecológicos seguirá otra para cuantificar la repercusión económica.Jesús Casas, cuya dimisión piden los autores de la protesta, informó ayer que, de los varios centenares de cabezas de ganado que fueron introducidas a la fuerza en el Parque de Doñana, sólo permanecen unas 30 vacas, propiedad de un vecino de Villamanrique (Huelva). El resto, que no tenía querencia alguna por la zona, fue saliendo bajo la vigilancia de los guardas de Doñana. Según Casas, el personal a su cargo vigila para que el ganado no quede atrapado en las arenas movedizas o se hiera con los alambres de espino. "Las vacas son sagradas, ningún ganadero podrá decir que nosotros hemos maltratado al ganado", concluyó Casas.

El conservador de Doñana explicó que en el interior del parque existe ganado propiedad de los guardas, que ya lo tenían cuando las fincas eran privadas y a los que se le ha respetado este privilegio como forma de compensación no económica. Este supuesto está previsto en el plan rector del parque.

Jesús Casas declaró ayer: "La situación ahora está tranquila en Doñana; aunque no sé si es la calma definitiva o la que precede a la tempestad". Y añadió: "Acepto la crítica de falta de compenetración entre el parque y Almonte, pero si se siguen utilizando estos métodos el diálogo será muy difícil".

Por su parte, los grupos municipales del Ayuntamiento de Almonte -PSOE, IU e independientes- emitieron ayer un comunicado en el que deploran Ios procedimientos violentos utilizados por algunos elementos incontrolados que dicen actuar en nombre de la generalidad, del pueblo". La asociación ecologista Agadén también exigió ayer responsabilidades civiles y penales a los ganaderos que invadieron Doñana. La coordinadora Pro-Futuro de Almonte mantiene la convocatoria para el día 24 de otra manifestación en el parque, aunque supeditada a una circunstancia: "Que Jesús Casas dimita".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 6 de enero de 1993

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