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El documento del siglo

Washington

Calificado por el presidente norteamericano, George Bush, como "el más importante tratado de control de armamentos concluido en la historia" y por el mandatario ruso, Borís Yeltsin, como el "documento del siglo" el acuerdo START II prevé la prohibición de las armas nucleares más amenazantes, los misiles con base en tierra y los equipos de varias ojivas nucleares independientes susceptibles de alcanzar varios objetivos.El pacto supone que los arsenales nucleares de las dos potencias volverán en un plazo de diez años al nivel armamentístico alcanzado en la década de los años sesenta. De acuerdo con lo estipulado en el tratado, las cabezas nucleares se verán reducidas de forma muy notable hasta el año 2003. Rusia limitará sus efectivos a 3.000 y Estados Unidos a 3.500.

La firma del tratado START Il pone fin a seis meses de complejas y duras negociaciones. La fecha de conclusión de las previsiones del tratado puede anticiparse si Rusia recibe apoyo económico de Estados Unidos y de otros países de Occidente. La petición de inversiones figura entre los objetivos que se plantea Borís Yeltsin en su cumbre con George Bush para paliar la grave situación de empobrecimiento y miseria que padece el país.

Para Estados Unidos, el acuerdo supone la ventaja fundamental de hacer desaparecer todos los misiles de cabeza múltiple desplegados en tierra, pieza central del arsenal de la antigua Unión Soviética, al tiempo que salvaguarda una gran parte de los misiles embarcados en buques en el mar. Las autoridades de Washington consideran estos efectivos como su mejor baza militar.

De acuerdo con los términos del tratado, desaparecen los SS-18 soviéticos con diez ojivas, de los que Rusia posee 308. La mitad ya había sido destinada a la destrucción en el primer tratado START firmado en 1991. En contrapartida, los norteamericanos deben renunciar a 50 misiles MX, el llamado guardián de la paz, también dotado de diez cabezas nucleares y eliminar dos de las tres cabezas que montan sus Minuteman III. Washington reduce a la mitad el número de sus Trident I y Il embarcados.

Rusia se compromete, asimismo, a inutilizar los silos que guardaban a los SS-18.

Las negociaciones desarrolladas en Ginebra han tropezado con las dificultades económicas por las que atraviesa Rusia y por la reconversión industrial y técnica de buena parte de sus instalaciones militares. La improvisada cumbre ruso-norteamericana, que concluye hoy, es la segunda que protagonizan Bush y Yeltsin tras la celebrada el 16 y el 17 de junio de 1992 en Washington.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 3 de enero de 1993