11.295 millones en 10 meses

Las líneas 903 comenzaron a funcionar en España hace 10 meses, y en este tiempo las 80 empresas del sector han facturado 11.295 millones de pesetas, gracias sobre todo a las líneas eróticas. Telefónica ha percibido prácticamente las tres cuartas partes de esa facturación, y hasta hace unas semanas aseguraba que no había recibido ninguna queja de tipo moral sobre el contenido de los servicios del 903. Tal vez, pero ha habido más de un ciudadanos que ha tenido que pagar un recibo de teléfono superior a las 200.000 pesetas.La conexión con las líneas 903 cuesta lo mismo desde cualquier lugar de España. Sólo hay que pagar el tiempo de ocupación de la línea, a razón de 60 pesetas al minuto más el IVA. Por el enganche con Telefónica cada empresa ha pagado 1.300.000 pesetas, más las cuotas mensuales especiales.

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El furor por llamar a las líneas calientes comenzó en mayo; y en pocos meses el abanico de servicios abarcaba todas las versiones sexuales, sadomasoquismo y zoofilia incluidas.

Pero aún las hay que ofrecen información de temas muy variados: desde Maastricht a recetas, chistes, insultos, e incluso mensajes racistas contra los negros como este: "Dios nos dijo que amáramos al prójimo, no al próximo en la escala evolutiva".

Cuentos y cotilleo

Los clubes de fútbol no han permanecido al margen: Jesús Gil y Gil, presidente del Atlético de Madrid, creó una línea para informar sobre su equipo, y José María Ruiz Mateos-, ex presidente de Rumasa y presidente del Rayo Vallecano, hizo lo propio. Estos clubes han dado información actualizada cada dos o tres días sobre sus jugadores. Lo mismo ha hecho la línea Sport Liné, del Real Madrid, que tras el último partido de Liga llegó a sortear la ""camiseta original con la que jugó Butragueño contra el Oviedo".Uno de los últimos en lanzarse al negocio ha sido el periodista Jimmy Giménez Arnau, cuyo 903 "te cuenta los secretos y cuelgues que nadie conoce de los ricos y famosos de ayer y de hoy".

Entre los últimos servicios denunciados por la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) está el de la narración de cuentos infantiles. Los cuentos, de duración superior a los 18 minutos, han supuesto a los usuarios unos gastos mínimos de 1.262 pesetas por relato..

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0003, 03 de diciembre de 1992.

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