Alberto Oliart tomó posesión de la presidencia de la Fundación Procine

El perfil público sustancialmente industrial que tiene la figura de Alberto Oliart (Mérida, 1928), que fue ministro con UCI) de Industria y Energía, Defensa, además de Sanidad, viene a reforzar la línea de Procine, que, constituida hace escasamente tres meses por 19 de los más importantes productores del cine de España, se ha convertido en el mayor lobby (grupo de presión) para hacer frente a la situación crítica del sector.

"Es tan importante que haya un buen cine español como que exista el Instituto Cervantes o una buena literatura nacional", afirmó ayer Alberto Oliart, momentos antes de tomar posesión de la presidencia de la Fundación Procine. "Nunca he sido consciente de dónde me he metido; si no, no lo hubiera hecho en los sitios en que me he metido, pero mi interés por el cine viene porque yo soy un hombre de una generación para la cual el cine ha sido básico. Después de la guerra civil, y como Juan García Hortelano Carlos Barral o Jaime Gil de Biedma, que eran mis amigos, fuimos la generación de los niños de la guerra y el cine fue nuestra gran evasión. No había más salidas que el cine y la literatura. Desde entonces soy un gran admirador del cine, y creo que es un arte al que hay que ayudar todo lo que se pueda, por lo que, cuando amigos productores me dijeron que si les quería echar una mano en la Fundación Procine, yo no lo dudé". Además, añadió Oliart, "como es un cargo honorífico y gratuito, todavía con más razón para decir que sí".Los objetivos que se ha marcado Alberto Oliart son: "Lle-' var el ánimo y la conciencia a todos de que el cine es algo importante para la identidad cultural de una sociedad. Lo segundo, que el cine español está en un momento muy difícil y decadente. Y tercero, que hay que tomar medidas, las que sean posibles en cada momento para cambiar esta tendencia"'. El presidente de la Fundación Procine tiene un talante negociador y afirma que quiere llegar a discutir los problemas del cine con las más altas instancias. "Es básico negociar con toda la Administración, no sólo con un ministerio sino, incluso, con la presidencia del Gobierno". Además, añade, "voy a intentar que el mundo financiero, y sobre todo las fundaciones culturales del mundo financiero, tomen conciencia de que el cine español necesita su apoyo".

"Creo que el Gobierno ha apoyado al cine, pero, que ese apoyo se está demostrando que es insuficiente, por lo que habrá que corregir esta línea y adoptar medidas y también ver qué parte de culpa de esa decadencia del cine español puede estar en la estructura del propio sector y qué parte no. Pero no creo que aquí haya nadie a quien se le pueda echar en conjunto la culpa".

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0003, 03 de diciembre de 1992.