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Rotundo rechazo en Panamá a las reformas constitucionales de Guillermo Endara

Los panameños castigaron ayer al Gobierno de¡ presidente Guillermo Endara al rechazar de forma rotunda las reformas constitucionales sometidas a referéndum, entre las que figuraba la proscripción del Ejército. Los primeros resultados de la consulta revelan un estrepitoso fracaso político de la iniciativa gubernamental al decidirse la población, pese a que más del 60% de los electores se abstuvieron de acercarse a las urnas, por un amplio no, que va más allá de su toma de postura sobre el Ejército, en la práctica ya abolido desde la invasión norteamericana.

La impresionante y millonaria campaña institucional a favor de estas reformas no impidió que los panameños, alentados por un modesto Frente Cívico creado recientemente y ex profeso para esta consulta por un grupo de abogados e intelectuales, echara por tierra el primer proyecto político que este Gobierno somete a consulta popular. Con el 25% de los votos escrutados, el voto negativo alcanzaba el 59,33%, y el afirmativo, el 35,5%.La democracia cristiana, mayoritaria en la Asamblea pese a su distanciamiento de Endara, es corresponsable de esta derrota, ya que que su líder, Ricardo Arias Calderón, ha sido e¡ artífice intelectual de las reformas ahora rechazadas. Partidarios de Endara y de Calderón se echaban anoche la culpa del fracaso, mientras el resto de la población y los partidos de izquierda festejaban los resultados como una victoria contra la ineficacia y el nepotismo de sus gobernantes.

Más que un rechazo a cualquier forma de militarismo, 'inexistente en el país desde que en diciembre de 1989 el Ejército norteamericano aniquilara a la Guardia Nacional del general Manuel Antonio Noriega, lo que se decidió ayer en Panamá fue un voto de castigo al Gobierno del abogado Endara, tildado de corrupto, sumiso a Estados Unidos y vengativo con quienes en su día apoyaron al régimen anterior, algunos de ellos inconscientemente.

Atados a la legalidad

El Gobierno de Endara, pese a que. sus integrantes están atados a la legalidad por haber sido elegidos mayoritariamente el 7, de mayo de 1989 para gobernar Panamá, no está exento de dudas sobre su legitimidad, ya que fue constituido meses después en plena invasión militar norteamericana, concretamente en una de las bases que este Ejército posee en tomo al Canal, y por iniciativa de un presidente extranjero, en este caso George Bush.

Ésta ha sido la primera consulta popular que ha celebrado este país sin la tutela de los militares, que estuvieron establecidos en el poder 21 años, primero con el ya fallecido general Omar Torrijos y después con Manuel Antonio Noriega, hoy cumpliendo en EE UU una condena de 40 años de prisión por narcotráfico.

La convocatoria, hecha a modo de referéndum, le permitía a la población pronunciarse por la abolición definitiva de cualquier forma de ejército en este país, fórmula de la que es pionera en la región la vecina Costa Rica. Sin embargo, esta posibilidad, de la que es partidaria gran parte de la población, fue ignorada y los panameños prefirieron con su no global rechazar todo lo que procede de Endara y de los grupos políticos que lo sostienen.

Panamá sufre una fuerte inestabilidad política a consecuencia de la incapacidad e ineficacia de un Gobierno tildado de corrupto y sobre el que llueven severas críticas de nepotismo y crecientes descontentos populares por su gestión. La popularidad del presidente Guillermo Endara ha bajado en los 35 meses que lleva en el poder del 70% al 7%.

La consulta perdida por Endara ha reverdecido los sentimientos nacionalistas frente a un Gobierno al que se considera títere de EE UU y cómplice de una invasión extranjera que sembró de cadáveres el país y, arruinó el comercio, porque durante ella se permitió un brutal saqueo que no fue reprimido.

Es precisamente el Comando Sur del Ejército de EE UU, con 10 bases en este país y un total de 11.000 hombres, el que, en su condición de garante de la seguridad del Canal, hace ahora las veces de protector de Panamá, al menos hasta el año 2000, en que, en virtud de los acuerdos Carter-Torrijos, deberá traspasar a esta república su soberanía sobre esta zona estratégica.

Reforma perdida

La reforma perdida por el Gobierno sometía parcialmente a modificación, además de la proscripción del Ejército, una Constitución que data de 1972 y que socialmente se considera anacrónica y desacompasada con los nuevos tiempos que vive esta nación centroamericana. Las 58 reformas propuestas presentaban aspectos entendidos, por un lado, como positivos, como la ampliación de la gratuidad de la enseñanza de seis a nueve años, pero, por otra parte, facilitaban a los parlamentarios exagerados privilegios.

El objetivo que perseguía el Frente Cívico, que ha abogado por el no, es la constitución de una Asamblea Constituyente que le dé al país una nueva Constitución, más adaptada a los tiempos actuales. Sin embargo, Endara se niega a hacerlo durante su mandato, que expira en 1994.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 16 de noviembre de 1992

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