Crítica:CINECrítica
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Una gran película novelesca

Uno de los grandes temas del cine francés es Indochina, la gran colonia oriental, exótica, con una gran riqueza de caucho, los colonos, los indígenas, las extrañas costumbres, el clima tropical, la sensualidad. Pero también las complejas relaciones entre unos y otros, los grandes problemas políticos que acarrean, la guerra y finalmente la independencia firmada en Ginebra tras duros años de sufrimiento.Un tema de un gran interés cinematográfico por todo lo que encierra de noveles( o, aventura, exotismo, pero en buena parte frustrado durante muchos años. Primero, por problemas de censura, y más tarde, por los altos presupuestos y la complejidad que supone el rodaje, en un lugar tan lejano, de historias que siempre encierran todo tipo de complicaciones.

Indochina

Director: Régis Wargnier. Guionista: Erik Orsenna, Louis Gardel, Catherine Culien, Régies Wargnier. Fotografía: François Catonné. Francia, 1991. Intérpretes: Catherine Deneuve, Vincent Pérez, Linh Dan Pham, Jean Yanne. Estreno en Madrid: Palacio de la Música, Palafox, Cid Campeador, Novedades, Aluche, Ideal (en V. O.).

Indochina es, tras una larga serie de irregulares intentos parciales, la gran producción francesa que trata el tema con la amplitud, la riqueza, el cuidado, la delicadeza, la verdad y la belleza que merece. Es una gran película novelesca, como hace tiempo que no se rodaban, una superproducción realizada pon cuidado y sabiduría, que encierra gran cantidad de hechos y personajes dentro de una eficaz estructura.

Eliane Devries, una francesa nacida en Indochina, que con la ayuda de su padre administra una gran plantación de árboles de caucho, una mujer fría, calculadora, que sabe muy bien qué quiere, es el eje de la historia. Tanto porque a su alrededor se mueven personajes y se desarrollan situaciones como porque es la narradora. Este gran papel permite a una excelente Catherine Deneuve hacer una de las mejores interpretaciones de su larga carrera, vivir y narrar con su bellísima voz la historia de la Princesa Roja al hijo de ésta, a su casi nieto.

Indochina es un regio melodrama, la historia de una madre y una hija que se enamoran de un apuesto oficial de la Marina francesa. Es una apasionada historia de amor donde una mujer deja todo lo que tiene para ir a buscar al hombre a quien ama a su lejano exilio. Es la descripción de la vida en una rica colonia exótica durante los años treinta. Y desde otro punto de vista también es la historia de un pueblo que sufre una invasión, de cómo el partido comunista consigue liberar su país y alcanzar la independencia, de la creación de la leyenda de la Princesa Roja, uno de sus líderes.

A pesar de su irregular experiencia, una larga trayectoria como ayudante de dirección y tan sólo dos largometrajes no muy atractivos como director, Régis Wargnier logra realizar con Indochina una difícil, buena y compleja película. Tanto por los problemas que implican las superproducciones, con sus dos horas y media largas de duración, la gran cantidad de elementos puestos entre sus manos, como por la complejidad y el dramatismo de la historia narrada. Dentro de la armonía del conjunto destaca el trabajo del productor, Eric Heumann, que ha sabido agrupar los múltiples elementos necesarios para conseguir el resultado adecuado; el director de fotografía, François Catoriné, que con su cuidado trabajo realza el atractivo de actores y paisajes, y, sobre todo, el reparto, desde una in olvidable Catherine Deneuve hasta la debutante Linh Dam Pham, una joven de una gran belleza pero que también es una gran actriz que sabe dotar de vida interior a la Princesa Roja. Así como Jean Yeanne en el jefe de policía de la colonia con un buen olfato para anticiparse a los acontecimientos políticos, y Vincent Pérez, el atormentado oficial de la Marina francesa que desencadena la historia.

* Este artículo apareció en la edición impresa del sábado, 17 de octubre de 1992.

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