Günter Grass reúne a sus traductores a 12 lenguas en la presentación de 'Malos presagios'

El escritor critica en Francfort la desaparición de la izquierda democrática

La presentación de la última novela del escritor alemán Günter Grass, Malos presagios, se convirtió ayer, en la Feria del Libro de Francfort, en un acto de reflexión y crítica hacia la nueva Europa por parte del escritor alemán. Grass, próximo a cumplir los 65 años, quiso celebrarlo en una reunión pública con los traductores de su obra, entre los que se encontraba el español Miguel Sáenz. Grass manifestó que los traductores son sus mejores lectores y dijo que no se valoraba suficientemente su trabajo.

En una reunión previa con sus editores, que han lanzado Malos presagios en 12 lenguas distintas de manera simultánea, Grass señaló: "Estoy contento de que Malos presagios se publique también en España, porque así España participa de la metáfora del libro, que no trata sólo de Polonia y Alemania". Las editoriales Alfaguara y Círculo de Lectores, en castellano, y Edicions 62, en catalán, estuvieron representadas en el acto por Juan Cruz, Hans Meinke y Alex Broch, respectivamente.El editor alemán de Grass, Gert Heidenreich, manifestó al inicio de la reunión que "Malos presagios es un estudio novelístico sobre las grandes migraciones". La novela trata, con una ironía presente en todo momento, de un viudo alemán y una viuda polaca que se conocen en Danzig en 1989 e inician una historia de amor. Como acto de reconciliación entre Alemania y Polonia, ambos personajes tienen la idea de crear un cementerio de la reconciliación donde estén unidos los muertos alemanes y polacos.

La editora italiana Inge Feltrinelli fue una de las primeras en intervenir en la presentación y mostró alborozada un ejemplar del diario La Repubblica con un gran titular que decía: "Cari tedeschi, de Günter Grass non avete capito niente" ("Queridos alemanes, no habéis comprendido nada de Grass"). Según Feltrinelli, ha entendido mejor a Grass el resto de Europa. Quizá para apoyar esta afirmación, conviene recordar que Malos presagios, al igual que sucedió con las anteriores novelas del escritor alemán, ha recibido malas críticas en Alemania.

La primera intervención de Günter Grass en el debate fue para indicar que la protagonista del libro "habla un alemán muy malo, ya que elimina los artículos ". "Esto me servía", añadió Grass, "para dar el tono exacto de ironía silenciosa que buscaba en el libro, pero sé que también ha causado problemas a mis traductores". A continuación, los distintos traductores o editores leyeron el primer párrafo de la novela, en un acto de homenaje que alguien definió como "el sonido de la nueva Europa".

Grass, como es habitual en él, se mostró crítico con la situación política en Alemania y sentenció: "El regalo que nos hicieron a los alemanes con la caída del muro era precioso, pero lo que hemos hecho con él es vergonzoso". Añadió que una de las consecuencias de la caída del comunismo es "que ha barrido a la izquierda democrática en Europa, con la que me siento identificado". Criticó Grass los intentos que se suceden en Alemania para intentar cambiar la ley de asilo y expresó su confianza en que esto no suceda. "Si se cambia la ley", dijo, "habrá sido un triunfo de la ultraderecha". Sobre la unidad europea, Grass se manifestó esperanzado, hasta el punto de decir: "Europa se puede conseguir si trabajamos todos a conciencia".

"El muro cayó", dijo también, "pero sigue habiendo un muro interior dentro de cada alemán". Acusó a los políticos de "instrumental izar Auschwitz" en el tema de la ley de asilo y proclamó que "con esta polémica, el pasado llama de nuevo a la puerta de Alemania".

* Este artículo apareció en la edición impresa del miércoles, 30 de septiembre de 1992.