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Cartas al director

Hoy he

salido muy contento de mi casa. Iba a comprobar si mi nota de selectividad superaba o no mi media de COU (8,1), pues estaba muy satisfecho de mis respuestas en esta prueba de madurez. Pero cuando me abro paso entre los compañeros agolpados frente al tablón de las fotocopias, ¡arg!, veo que mi media en la prueba es un 4,4 y que mi nota media total es 5,8. Repaso las notas obtenidas en las diferentes materias y observo unos cuatros, cuatros con cinco... ¡Imposible! ¡Y yo esperando ochos, nueves y dieces! He aprobado, pero ¿qué puedo hacer? Reclama -dicen unos- No sirve para nada dicen otros.Pues bien, allá voy, aunque mi confianza en la inteligencia y madurez de los seres humanos (creo que puedo atreverme a incluir en este grupo a los correctores de las pruebas de selectividad) haya decaído mucho.

Todos piden soluciones a esta prueba, cuando es una cuestión relativamente sencilla: reúnan a los aprobados de COU y denles notas al azar, como en la lotería. ¿Cómo? ¿Que ya lo hacen? Bueno, pues más fácil todavía: que deje de existir, y así, de paso, el Ministerio de Educación se ahorra las pesetillas que cobran los malvados esos que nos corrigen tan aleatoriamente.-

Marcos Ariño Paternotre. Collado Mediano, Madrid.

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