Ir al contenido
_
_
_
_
DEBATE EUROPEO

Copenhague, tras la resaca

Los políticos de Dinamarca no han encontrado todavía el antídoto para curar el síndrome provocado por la reciente negativa del electorado a ratificar el Tratado de Maastricht. La situación en el país, a nivel político, es de vacío y de espera a los acontecimientos en el resto de la ICE. En el aire sigue pendiendo la pregunta sobre qué va a hacer el Gobierno.

A nivel popular, la inmensa mayoría de los que votaron en contra de la unión europea ni siquiera se plantea las consecuencias de su decisión. Y eso, pese a que: algunas empresas ya han anunciado el despido de trabajadores para después del verano, y otras han suspendido temporalmente proyectos por la retirada de la inversión extranjera. El país, no obstante, no ha entrado en el caos económico que se auguraba, y la economía mantiene su tradicional estabilidad.

Todo depende ahora de lo que Dinamarca consiga en sus negociaciones con el resto de sus socios, para lo que ningún partido, a excepción de los socialistas, ha presentado propuestas concretas. El Gobierno de conservadores y liberales advierte que el país ha perdido influencia en todos los campos de sus relaciones con la CE, y teme que una negativa de otros países al proyecto de unión europea se vuelva en contra de Dinamarca, ya que se acusará a Copenhague de haber iniciado el contagio.

Archivado En

_
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
_
_